lunes, 20 de noviembre de 2017

domingo, 19 de noviembre de 2017

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

Terapia de Aceptación y Compromiso:
Un proceso y una práctica del cambio consciente.
Información recopilada por Sarah Russek

Introducción

La Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC o ACT en Inglés) es la aplicación clínica más difundida e investigada, de las terapias de tercera generación derivadas de las terapias de segunda generación, más específicamente se evoluciona a partir de la Terapia Cognitivo Conductual y que más bien designa una expansión de la misma, una prolongación natural del campo. En este sentido, la TAC tiene afinidades con terapias existenciales y con la Gestalt, aunque a diferencia de éstas, su desarrollo está vinculado a los resultados de la investigación y está conscientemente ligada a un programa de investigación básica, al igual que la TCC.
A las Terapias de Tercera Generación entre las que se encuentra la TAC se les llama también “terapias contextuales cognitivo-conductuales” (Hayes et al, 2010). Las terapias de Tercera Generación  enfocan el contexto y la función de los eventos psicológicos tales como pensamientos, sensaciones o emociones, en lugar de tomar como blanco el contenido, validez, intensidad o frecuencia de tales eventos. Para ello se utilizan herramientas de TCC (Terapia Cognitivo Conductual) y otros abordajes. De hecho, la primera publicación por Hayes sobre ciertos contenidos de TAC es del 84’ y habla acerca del self y la espiritualidad. Asimismo, no es infrecuente encontrar publicaciones e investigaciones de la TAC que hablen de valores, de sentido, de  conciencia, aceptación, compasión, compromiso, etc.
Hay diferentes propósitos y mecanismos de cambio propuestos (que difieren de la TCC) al utilizar métodos de la TCC: por ejemplo, exposición en TAC se utiliza con el fin de incrementar repertorios conductuales,  es decir ciertas habilidades de enfrentamiento, por ejemplo, en lugar de reducir el miedo. Y se abandonan procedimientos que no han recibido buen soporte experimental, tales como algunos relacionados con la reestructuración cognitiva, y el uso de autoafirmaciones, etc.
 Otra consecuencia en esta línea es que los abordajes  tienen un enfoque completamente ecléctico en lo relativo a las técnicas (no en lo relativo a las teorías): dado que el objetivo es funcional, cualquier intervención que permita alterar el contexto de un contenido interno puede ser utilizada. Así, este modelo toma prestadas, intervenciones gestálticas, humanísticas, existenciales, psicodramáticas, etc, y las readapta de acuerdos a los principios teóricos y empíricos que las sustentan.
Así pues, la terapia de aceptación y compromiso (TAC) (Hayes et al., 1999; Wilson y Luciano, 2002; Hayes y Stroshal, 2004) surge dentro de las terapias de la tercera generación a partir de la TCC, o terapia Cognitivo Conductual, del pasado siglo. Aparece como una alternativa al trabajo psicoterapéutico con pacientes de consultas externas, con problemas graves de índole emocional y donde el terapeuta no tiene un control directo sobre el ambiente donde viven.

Las principales innovaciones de TAC como respecto a los anteriores tratamientos cognitivo-conductuales se exponen a continuación:


Poner un mayor énfasis en la aceptación como estrategia de intervención:
La ACT viene a poner de manifiesto que, junto al cambio, la aceptación puede ser una estrategia y un objetivo de la terapia. se podría decir que la aceptación es un concepto que se refiere a la renuncia a cambiar lo que no se puede cambiar, como podrían ser los propios pensamientos o sentimientos. En este sentido ACT supone reconocer unos ciertos límites a la intervención psicológica, dejando atrás el optimismo,  buscando abrazar la autenticidad y liberar a la persona de la tiranía de la positividad, fortaleciéndole aún más su capacidad de resiliencia. Cabe señalar que cuando un paciente pasa de una situación en que está "enfrentado" a ciertos síntomas a otra en que los acepta se ha producido un importante cambio. TAC emplea la aceptación, entendida como la capacidad humana de experimentar el estar conscientes, en el aquí y el ahora, de las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. De la vida interna de la persona. Esta terapia aplicada ha sido capaz de reducir drásticamente los niveles de ansiedad del cliente. El principal objetivo de ACT no es necesariamente modificar los sentimientos, emociones, pensamientos o recuerdos del paciente; sino conseguir que éstos dejen de interferir con los objetivos que la persona tiene en su vida. Lo relevante sería que la persona dirija su vida en la dirección que ella quiere tomar.
Se resalta la importancia que los valores del cliente tienen a la hora de promover una mejoría terapéutica
Se resalta la importancia que los valores del cliente tienen a la hora de promover una mejoría terapéutica (lo que  ha sido validado en ensayos clínicos sobre terapias psicológicas y farmacológicas para la depresión, por ejemplo (Dimidjan et al. ,2006).  La TAC trata de aclarar los valores del paciente y promover el desarrollo de conductas acordes con dichos valores. Aclarar los valores del paciente tiene  mucho que ver con definir la propia identidad de la persona; algo que, por cierto, fortalecea su vez la capacidad de resiliencia de la persona.
Es importante el uso de las paradojas por sus efectos.
TAC es una terapia paradójica para el cliente que quiere quitar el problema (la ansiedad, la tristeza, el miedo, etc.) y se le propone tenerlo. Pero, además, TAC es paradójica también para la propia lógica clínica, que tiene como propio la eliminación de los síntomas. En este sentido, se puede señalar que el terapeuta TAC tendría como uno de sus principales objetivos "despsicologizar" la vida de la persona, restando importancia a la influencia que pueden ejercer los pensamientos, sentimientos, recuerdos y demás sucesos privados. La paradoja llega al máximo si se repara en que en esta tarea de de-psicologización el terapeuta (un psicólogo) utiliza medios psicológicos (metáforas, ejercicios experienciales, manejo de contingencias, etc.). ¿Cómo es que se pueda de-psicologizar a través de la psicología? La propuesta parece en sí misma un contrasentido. ¡Pero funciona! ¡Y funciona bien! Un elemento clave quizá sea que el propio psicólogo tenga una visión realista de la estructura del mundo. En este sentido, el terapeuta TAC debería ser, antes que nada, un experto en las profundidades de la "psique", una persona con un sentido experimentado de la vida práctica e  intrapsíquica, con plenas habilidades cognitivas y metacognitivas. Para reconocer el cómo y el cuándo a de utilizar la estrategia de la paradoja cuando fuera necesario; esto es, hacer uso de lo psicológico de una manera absolutamente pragmática.

Objetivos de TAC

Los principales objetivos de la TAC serían tratar el denominada Evitación Experiencial ( que ocurre cuando una persona no está dispuesta a hacer contacto con sus experiencias privadas (pensamientos, sentimientos, recuerdos, etc.) y se comporta deliberadamente para alterar la forma o la frecuencia de dichos sucesos, es decir de forma enajenada o lejos del sí mismo, las propias necesidades,  los valores propios, o la identidad; fomentar la aceptación y tener en cuenta en todo momento  de la terapia los valores personales del cliente, (sin estos la terapia carecería de sentido), adoptando una perspectiva existencial que en muchas terapias conductuales previas se había negado. Los valores del paciente en TAC son el timón de la intervención.
Así, la terapia pretende un doble objetivo: Por un lado se busca que el paciente llegue a aceptar aquellos aspectos de su experiencia (pensamientos, emociones, recuerdos, etc.) que ha estado intentando modificar sin éxito. Por otro lado, se trata de que tales sucesos privados no paralicen ya la vida de la persona. De esta forma, el propósito de TAC no es conseguir una disminución de los síntomas, sino lograr que éstos dejen de interferir con la vida del cliente (paradójicamente, los síntomas tienden a ceder bajo este esquema).

La terapia se suele estructurar en 6 objetivos o fases:


a)   Creación de un estado de desesperanza creativa
Se trata aquí de que el cliente repare en las estrategias que ha venido utilizando para salir de la situación en la que se encuentra y, cómo, a la postre, han resultado inútiles. Para ello nada mejor que elaborar un "mapa del problema". Este mapa consiste en ir anotando los intentos de solución que el cliente ha puesto en práctica hasta la fecha y los resultados que ha obtenido con tales acciones. Una vez que se cuenta con una amplia lista de "soluciones emprendidas" y que se sabe que ninguna de ellas ha conducido a salir de la situación en que el paciente se encuentra, el terapeuta puede empezar a sugerir que algo raro debe ocurrir. En efecto, las soluciones que los clientes ponen en práctica suelen ser bastante lógicas y están, por lo general, correctamente ejecutadas. Por otro lado a la persona no le falta motivación para solucionar su problema. En este punto se puede sugerir que algo "no cuadra": soluciones lógicas, bien ejecutadas y una buena motivación. y sin embargo el cliente sigue con el mismo problema.

En las sesiones iniciales se debería promover un estado de confusión. Para ello se utiliza un estilo terapéutico sin ninguna instrucción directa, con abundante uso de paradojas y las metáforas que son típicas de esta fase u otras similares.

b) Trabajo en valores
Los valores son el corazón deTAC. La aceptación de los estados psicológicos molestos no tiene ningún sentido si no se hace en el marco de los valores del cliente. Ahora bien, valorar es una acción y no un sentimiento o una emoción. Con ello se quiere decir que, desde TAC, los valores de las personas se muestran en su comportamiento. A su vez, también es relevante que no se confunda la valoración con las razones que uno da para actuar. Cuando uno se comporta en una dirección valiosa lo hace con razones, pero no por razones. Dicho en otros términos, las razones (por poderosas que sean) no justifican nuestro comportamiento, SOLO NUESTROS VALORES NOS DAN  el necesario respaldo para alcanzar un sentido de integridad, identidad y dignidad humana.

c) La solución como problema
Dado que se está sosteniendo que el problema no es la ansiedad, o los nervios, o la tristeza, etc., cabría preguntar ¿cuál es, entonces, el problema? Pues bien, desde el punto de vista de TAC el problema son los intentos por quitarse dichos síntomas, con los que el paciente se ha enredado. Como se ve, se trata de hacer ver al cliente que hay "contenidos cognitivos" (y tanto vale para "contenidos emocionales", etc.) que uno no puede eliminar, o que simplemente se complican al tratar de controlarlos. Existen, a su vez, miles de ejercicios que pueden hacerse con el fin de ilustrar que el control de los sucesos privados no lleva a ningún sitio.  Basta que uno intente llevar un control consciente de estas actividades para que su ejecución se vea perjudicada. Así, pues, si el problema es el control ¿cuál sería la solución? La solución tal vez sea "estar". Por lo que las prácticas de maindfulness y meditación, son integradas con frecuencia. Estar abierto supone hacer un hueco (aceptar, si se quiere) a aquellos sentimientos, emociones, pensamientos, etc. que no nos gusta tener, escucharlos y dejarlos ir o/y, con ellos, dirigirnos hacia nuestros objetivos.

d) Creación de una distancia con respecto al lenguaje
Un punto fundamental de cara al desarrollo de la terapia es conseguir una distancia entre la persona y sus pensamientos. Y generar una consciencia metacognitiva de los mismos. Para ello es frecuente el uso por parte del terapeuta de metáforas y  analogías entre esas diversas situaciones y los problemas que el cliente trae a consulta. Buscando la forma de que el paciente experimente que los pensamientos son solamente pensamientos (palabras) y no lo que dicen ser (hechos) vendría dada por el ejercicio de construir mediante diferentes ejercicios ese andamiaje de la conciencia, hasta construir un segundo piso para ella.
e) Diferenciar el "yo como contexto" del "yo como contenido"
Un punto importante del tratamiento es que la persona llegue a entender que ella no es equivalente a sus conductas, ni sus pensamientos ni sus sentimientos, etc. es decir, que aunque la persona está hecha de conductas, no se puede reducir a éstas. Desde luego, la persona está hecha de conductas; pero no se puede reducir a éstas. Con el fin de que la persona experimente que él no es equivalente a sus conductas también se puede realizar el ejercicio del observador de sí mismo. A pesar de que los sentimientos, pensamientos o roles desempeñados por el cliente han sido muy diversos, el observador ha sido siempre el mismo: él mismo. Se ha de insistir que no se trata de una "creencia" racional, sino de una experiencia. El cliente ha de experimentar, realmente, que a pesar de haber hecho cosas muy distintas ha seguido siempre manteniendo un aspecto que es común a todas estas conductas: el observador.

f) Desarrollo de la voluntad
Este objetivo pretende poner en práctica todo lo anterior. Por lo tanto, la mejor forma de desarrollarlo es que el cliente, en su vida, vaya progresivamente haciendo aquellas cosas que le son valiosas con la sintomatología que anteriormente le paralizaba. Para esto se utilizan más metáforas o analogías, o ejercicios. Lo que la voluntad implica es hacer las cosas y, especialmente, aquellas cosas que traen consecuencias psicológicas desagradables por algo que merece la pena. De ahí la importancia de haber trabajado adecuadamente los valores del cliente. Ya por último, la terapia suele finalizar con una instrucción paradójica y es que, en efecto, todavía no se ha hecho terapia. El terapeuta debiera reconocer, a la hora de finalizar, que la verdadera esencia de la terapia aparecerá ese preciso momento: cuando el cliente se encuentra en el camino de su vida. Es probable que en este camino se den varias recaídas y problemas muy diversos. En cualquier caso, lo realmente importante es que el cliente sea capaz de levantarse cada vez que se cae y de seguir adelante.

Aplicaciones de TAC
TAC ha sido implementada con un amplio número de problemas psicológicos y con adultos y adolescentes que muestran una capacidad verbal normal, dado su carácter de terapia verbal. Sin embargo, la TAC se ha considerado especialmente apropiada para el tratamiento de las dificultades psicológicas donde es posible la evitación emocional (como, por ejemplo, los trastornos por ansiedad), ya que ayuda a los clientes a vivenciar, aceptar y comprometerse con las reacciones emocionales que siempre han evitado y rechazado. Otras problemáticas tratadas con TAC o con sus componentes principales son: abuso de bebidas alcohólicas, duelo complicado, depresión, síntomas psicóticos, y la conducta sexual de alto riesgo en los adolescentes.

Así pues podemos resumir con estas principales características la TAC:
-Aceptar, Elegir, Tomar una acción comprometida.
-Adopta una perspectiva existencial y tiene tres premisas:
- Que la persona se comporte de forma congruente a sus valores
 - El componente verbal es fuente de sufrimiento cuando este se sobre-controla, o es rígido,  o no se maneja metacognitivamente y con maindfulness.
- Tratamiento centrado en los valores del paciente, Lo importante es la experiencia que el paciente lleve a sesión
- La experiencia señala que centrarse en los síntomas es perder la dirección de la vida. El trabajo se orienta a centrarse en las direcciones valiosas lo que incluye generar distanciamiento con los contenidos psicológicos.
- Clarificación de valores, Aceptación de los eventos privados (pensamientos, sentimientos, emociones.) ligado a lo que no puede cambiarse, Fortalecimiento del yo como contexto para poder notar los eventos privados de uno como lo que son.
* Métodos Clínicos
- Desesperanza Creativa (tras el análisis funcional), Metáforas (para tratar de enganchar al cliente con su vida), Ejercicios experienciales
* Aspectos fundamentales a tener en cuenta por el terapeuta
- Valores (Dónde está y dónde quiere estar); Exposición (Desactivación del lenguaje); Fortalecimiento (La experiencia del cliente y su dolor son lo más valioso porque indican la dirección), Desactivación de funciones y distanciamiento (fomentando el yo como contexto de cualquier contenido cognitivo).



CONCLUSIONES


El TAC utiliza la aceptación, entendida como la capacidad humana de experimentar ser consciente, en el aquí y ahora, de sentimientos, pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. Esta capacidad de conocimiento estaría vinculada al compromiso de llevar a cabo acciones coherentes con los valores personales y también estaría vinculada a las estrategias de cambio necesarias para aumentar la flexibilidad psicológica. La flexibilidad psicológica se refiere a la posibilidad de ponerse en contacto con los acontecimientos internos y/o privados que ocurren en el presente, tanto como somos posibles, como seres humanos; mientras que optamos por abandonar o persistir en una acción que implica incomodidad, pero que está al servicio de los Valores que uno identifica como suyos.
El TAC argumenta que la base de los problemas psicológicos es el lenguaje, lo que hace inevitable que en ciertas condiciones surjan pensamientos y sentimientos que pueden ser experimentados como molestos. El hecho de ser verbal, también facilita a las personas a involucrarse en la lucha contra sus propios eventos privados, y persisten en esto a pesar de los resultados a menudo de tales luchas son contraproducentes. A través de metáforas, paradojas y ejercicios experienciales, los pacientes aprenden a ponerse en contacto con pensamientos, sentimientos, recuerdos y sensaciones, previamente temidos y evitados, así como otros que puedan surgir. De esta manera, la gente aprende la capacidad de volver a contextualizar estos eventos privados, aclarar lo que les importa en su vida, lo que es fundamental y radicalmente valoran; y adquieren el compromiso con los cambios necesarios en la acción.
Un supuesto básico en TAC es que el sufrimiento psicológico es causado por "evitación experiencial". Esto se entiende como una amplia gama de comportamientos dirigidos intencionalmente a evitar el contacto con pensamientos, emociones, sentimientos, recuerdos ... que se experimentan como negativos. El individuo está así involucrado en una lucha que resulta en la rigidez psicológica que aleja a la persona de lo que realmente importa más en la vida. Desde TAC se considera que en los problemas psicológicos desempeñan un papel importante la "fusión cognitiva" (estar "fusionada" o enredada en pensamientos, sensaciones...), la tendencia a valorar la experiencia interna como buena o mala, la evitación Experiencial y la tendencia para dar razones o justificaciones del propio comportamiento. La alternativa saludable propuesta por el TAC estaría centrada en la aceptación de las propias reacciones naturales, automáticas e inherentes a la condición humana y al contacto con el momento presente, lo que permitiría elegir libremente una dirección valiosa, con sentido personal y comprometerse  consigo mismo  con  las acciones  y los cambios según esa dirección.
El TAC ha demostrado su eficacia en numerosos estudios de casos y ensayos clínicos aleatorios en una amplia gama de aplicaciones (Ruiz, 2010), que van desde el dolor crónico, la adicción, el tabaquismo, la depresión, la ansiedad, el estrés, la psicosis, El estrés relacionado, incluso el dolor complicado o hacer frente a enfermedades como el cáncer. Además, la TAC está mostrando tamaños de efecto más altos que la terapia cognitivo-conductual al final del tratamiento (Ruiz, 2012). La TAC ya es considerada una terapia basada en la evidencia, en estudios sobre  la ansiedad mixta, la depresión, el TOC, el dolor crónico y la psicosis por la División 12 de la American Psychological Association.

Bibliografía y fuentes relacionadas:
Barnes-Holmes, D., Rodríguez Valverde, M. y Whelan, R. (2005). La teoría de los marcos relacionales y el análisis experimental del lenguaje y la cognición. Revista Latinoamericana de Psicología, 37, 255-275
Hayes, S.C. (2004). Acceptance and Commitment Therapy,  Relational Frame Theory, and the Third Wave of Behavioral and Cognitive Therapies. Behavior Therapy 35, 639–665.
Hayes, S.C., Strosahl, K.D., Wilson, K.G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy: The Process and Practice of Mindful Change (Second revised edition). New York: The Guilford Press.
Luciano, C. (2001) (Ed.), Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Libro de casos. Valencia: Promolibro.
Luciano, C., y Hayes, S. C. (2001). Trastorno de Evitación Experiencial. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 1, 109-157.
Luciano, C., Valdivia, S., Gutiérrez, O., y Páez, M. (2006). Avances desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). EduPsykhé. Revista de Psicología y Psicopedagogía, 5(2), 173-201.
Páez, M. y Gutiérrez, O. (2012). Múltiples aplicaciones de la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Madrid: Pirámide.
Luciano, C. y Valdivia, S. (2006). La Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Fundamentos, características y evidencia. Papeles del Psicólogo, 27(2), 79-91
Ruiz, F. J. (2010). A review of Acceptance and Commitment Therapy (ACT) empirical evidence: Correlational, experimental psychopathology, component and outcome studies. International Journal of Psychology and Psychological Therapy, 10, 125-162.
http://www.psicologia-online.com/psicologia_clinica/nuevas_terapias_psicologicas/terapias-de-tercera-generacion.html
http://www.psicologia-online.com/psicologia_clinica/nuevas_terapias_psicologicas/procedimientos-de-de-fusion.html

https://www.psyciencia.com/2013/03/que-demonios-son-las-terapias-de-tercera-ola-segunda-parte

martes, 10 de octubre de 2017

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

El uso de metáforas en la Terapia Cognitivo Conductual, por Sarah Russek, psicóloga y terapeuta cognitivo conductual

Las emociones (y por consiguiente las conductas) son consecuencia directa de lo que la persona  piensa sobre su situación, es decir, están fabricadas por la forma en que interpreta el individuo las cosas que pasan.  La Terapia Cognitivo Conductual, subraya este hecho y asegura que no es la situación del individuo lo que provoca su malestar emocional.

La TCC retoma así,  a los sabios de antaño, entre ellos a Epícteto,  quien enseñó que “no son las cosas que pasan las que nos hacen sufrir sino lo que nos decimos de ellas” (1). Esta afirmación, más que una aproximación, es un  marco para la solución de los malestares emocionales (y trastornos del estado de ánimo así como de la conducta); marco que hoy en día está confirmado como acertado por múltiples estudios científicos que respaldan la Terapia Cognitivo Conductual, estudios que han demostrado empíricamente  que la TCC es un terapia altamente efectiva.

Dada esa premisa dentro de la corriente Cognitivo-Conductual, las terapias como por ejemplo,  la Terapia Racional Emotiva de Albert Ellis(2), y la Terapia Cognitiva de Aaron T. Beck(3), se centran en la Reestructuración del Pensamiento para lograr que el individuo tenga una visión más clara de sus propios procesos cognitivos y por lo tanto del mundo que le rodea.

Así, dentro de lo que son las técnicas cognitivas de la Terapia Cognitivo Conductual, se encuentran las técnicas enfocadas al proceso de la reestructuración cognitiva. Estas técnicas pretenden ayudar a los pacientes a modificar el pensamiento y las interpretaciones que  realizan de los sucesos, que pudieran estar provocando malestar emocional y/o conductas o hábitos inapropiados, con consecuencias desagradables o poco saludables.

He encontrado como terapeuta cognitivo conductual,  que al crear y usar metáforas  junto con el paciente durante la reestructuración cognitiva, se permite por así decir, separar a la persona  de “su problema”, lo que le permite hacer un trabajo metacognitivo (4) en el que el paciente explora junto con el terapeuta lo que parece “su problema” o “motivo de consulta”,  para poder identificar en el proceso, la influencia y el impacto de sus propios procesos de pensamiento (por ejemplo,  creencias irracionales, esquemas  disfuncionales, distorsiones cognitivas, pensamientos automáticos, etc.)  y lograr concientizar la influencia de estos procesos sobre sus percepciones e interpretaciones de la realidad, así como sobre sus estado emocionales y/o fisiológicos.

Al intercalar el uso de las metáforas con otras técnicas cognitivo conductuales, se van conectando nuevos significados posibles, permitiendo la exploración de múltiples recursos internos alternos, ahora al alcance del paciente, que le permitan hacer los cambios pertinentes a consciencia y experimentar gradualmente una mayor salud y bienestar.

El uso de metáforas es una técnica sumamente enriquecedora durante el proceso de la reestructuración cognitiva. No sólo es un una técnica que puede ser usada en la Terapia Cognitivo Conductual, sino que también es usada en otras terapias,  por ejemplo es de amplio uso en las terapias constructivistas, entre ellas la Terapia Narrativa (5). 

He encontrado que el uso de metáforas, entre otras múltiples técnicas de TCC, es sumamente certero durante el proceso terapéutico cuando se busca ayudar a la persona o paciente a que flexibilice la adscripción de significados y encuentre él o ella misma interpretaciones más funcionales y adaptativas a su medio ambiente tanto interno como externo.

Además, el uso de metáforas en el proceso terapéutico permite que la persona se vea a sí misma como un ser separado de “su problema” y no como “el problema en sí mismo”. Lo que le permite y facilita al paciente tener acceso a  sus muchas habilidades, competencias, convicciones, valores, compromisos y capacidades; las cuales desde luego le asistirán en eliminar o en reducir la influencia del “problema” y solucionar el  “motivo de consulta” en sus vidas.

El uso de metáforas  en la terapia, logra un acercamiento respetuoso, no culposo, que favorece un proceso metacognitivo y psicoeducativo, en el que el paciente es parte activa de la generación de conocimientos  alternativos; ya que está “separado” gracias al uso de las metáforas del “peso del problema” por lo que puede mirar y aprender sobre sus propios procesos cognitivos con mayor facilidad y desapego; lo que le lleva a ver enriquecida  su experiencia interna, su forma de interpretar y vivir en el mundo, así como su persona en general.
¿Un ejemplo?
Como especialista en el tratamiento de los Trastornos por Ansiedad, con frecuencia les digo a mis pacientes, una vez que llega el momento de hacerlo consciente, que ese Monstruo de la Ansiedad que les acosa, en realidad es un poderoso tutor. Que detrás de esa emoción tan desagradable, en realidad se ocultó todo este tiempo hasta ahora, un amoroso, aunque disciplinado: sabio Maestro Interior.



(1)    Epicteto (en griego: Επίκτητος [Epíktētos]; Hierápolis, 1​ 55 – Nicópolis, 135) fue un filósofo griego, de la escuela estoica. / Epicteto (1993). Disertaciones por Arriano. Editorial Gredos. Madrid.
(2)    Terapia Racional Emotiva , 2006 /Editorial Pax México, por Albert Ellis
(3)    Cognitive Behavior Therapy, Second Edition: Basics and Beyond,  2011 /The Guilford Press, by Judith S. Beck and Aaron T. Beck
(4)    Ensenar A Aprender: Introducción a la Metacognición 2012 / Editorial Mensajero, por JAVIER BURON

(5)    Terapia Narrativa: Una Introducción para Profesionales, 2002 / Paidós, por Martin Payne

domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué distingue a la Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras terapias?

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.


Ante la petición de dar una descripción  de la Terapia Cognitivo Conductual en cinco renglones...  se las doy, bueno, más bien en cinco puntos 😉:



 ¿Qué distingue a la Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras modalidades de terapia, además de ser la que más estudios científicos la respaldan?



1) Es de corta duración  en comparación  con otras terapias.



2) Los consultantes pueden ser una persona, una pareja, una familia o un grupo.



3) Es activo-directiva, el paciente tiene un rol protagónico quien va haciendo cambios graduales en su vida. El terapeuta es más directivo, (además de asesorar y acompañar) y complementa la escucha con intervenciones. Con una relación  de colaboración entre ambos. 



4)  Está orientada al presente, y la reflexión al pasado, cuando sucede, solo busca cambios en el presente en pro de una vida más plena y gratificante.



5) Se considera que la terapia fue efectiva en la medida que el paciente logre las metas que se propuso y mejore su calidad de vida.

lunes, 16 de noviembre de 2015

El monstruo del machismo invadiendo los terrenos interiores...

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

El monstruo del machismo invadiendo los terrenos interiores...
-Por Sarah Russek de Weiss
¿Por qué los hombres tienen que aprender a ser Hombres? ¿Por qué se le dice al joven una y otra vez, “Tienes que ser un hombre”? ¿Por qué en tantas culturas del mundo no se da naturalmente la masculinidad, como sucede en el caso de la maduración física?
                El machismo TRUNCA ESE PROCESO NATURAL  Y AMENAZA EL DESARROLLO ADECUADO DE ESE PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DEL SER. El machismo sucede cuando la sociedad le dicta al chavo o a la chava una serie de “características  -supuestamente- deseables para su género” que se traducen en ciertas actitudes y elecciones respecto al uso y  el abuso del poder sobre otros u otras.
El machismo,  metafóricamente hablando, es  cual monstruo o parásito, un  tirano que miente con todos los dientes la falacia más repetida en la historia y en múltiples culturas: le hace pensar al hombre que  “perderá su masculinidad u hombría”  frente a los ojos de “todos”, si no hace lo que el machismo le indique, o si el chavo no demuestra tener las  susodichas características machistas.  Así, le amenaza  para controlar al anfitrión con el peor castigo de todos: perderse a sí mismo y pasar vergüenza pública por ello.
Así, el monstruo del machismo, injerta la siguiente idea en la mente del niño o del  joven: que él deberá  demostrar capacidad de “dominio sobre otros” y/o en su defecto “otras” u “otra”, para ser considerado un individuo “valioso” y obtener así un supuesto reconocimiento por parte del mundo de “los adultos” o de los “pares o amigos”. Por lo tanto, el o la joven tratará de demostrar actitudes machistas, ya sean abiertas o encubiertas; puesto que  también existe un machismo “invisible”, o “políticamente correcto”.
Ahora, si bien a las mujeres el monstruo del machismo no les amenaza con perder su “feminidad” o con dejar de ser “mujeres”, si les amenaza con perder su valía a los ojos de los “hombres” o de la sociedad patriarcal, en función de su “castidad o servidumbre”, ya sea en su formación de  carácter casto (“apartada para un solo hombre o macho” o a través de “servirle” (incluyendo en el servicio su sexualidad e integridad condicionadas).  Paradójicamente,   muchas de ellas entienden a nivel subconsciente que si quieren adquirir realmente “valía”, y no ser consideradas “mujeriles”, deberán adquirir al igual que los chavos hombres,  algunas de esas “características supuestamente masculinas” promovidas por el machismo (incluso la “promiscuidad” o “temeraria sexualidad” entre otras) y no necesariamente a través de “estar ligada a un sólo macho encargado de administrar y disponer de su sexualidad.” Una u otra conclusión surge del mismo adoctrinamiento, por paradójico que sea.
El machismo es un camino que parece “fácil”, pero no lo es, representa sufrimiento y muerte interior, no vida interior;  dicta “una solución” supuesta más no la da realmente: sólo esclaviza a la persona, le destruye, y busca destruir a quienes le rodean también. Promete poder sobre otros, pero en realidad pierde el individuo poder sobre sí mismo,  se daña a si mismo, daña a otros y se desorientan todos…
El  camino real y verdadero, que habrá de tomar el joven o la joven  para convertirse en “Un Ser Humano que ha dejado de ser un niño o niña” es  muy personal y privado, el cual involucra entre otras cosas el elegir valores, ideales y experiencias afines a estos, así como el reconocimiento de las propias cualidades,  y la promoción personal de las propias habilidades y capacidades.
Empieza la construcción del Ser, por respaldarse a sí mismo, cómo un ser libre, que va más allá de la bravuconería del machismo. Implica estar centrado en la propia valía, en el auto reconocimiento de ésta. Pero sobre todo requiere cultivar la capacidad innata de empatía. El poder verdadero no es un poder sobre de otro, otra u otros, es el poder sobre el sí mismo. Y si se tiene ese poder, ser capaz de usarlo para hacer una diferencia positiva en la propia vida y en la de otros.

                Un Ser humano pleno, próspero, feliz, creativo, productivo, requiere una actitud proactiva –no reactiva ante presiones sociales, las cuales suelen ser de la más baja calidad de consciencia evolutiva.  Ser Humano, es un proyecto,  una serie de elecciones conscientes  por parte del adolescente en cuestión, y debo agregar del adulto en cuestión también, puesto que el camino de crecimiento interior PARECE (felizmente) IRSE ALARGANDO A LO LARGO DE LA VIDA. El ser considerado “Hombre” o “Mujer” en el sentido de la madurez interior verdadera,  requiere de un mayor involucramiento personal, de la propia consciencia, y más aún: de la propia Consciencia de la consciencia en el diseño personal del Ser. Requiere el cultivo del sí mismo. Así como un jardinero cultiva su más preciada flor. Somos Humanos, somos jardineros en el jardín interior: Y cultivamos así el Edén superior…

martes, 13 de octubre de 2015

domingo, 11 de octubre de 2015

Camino a la luz. Más allá de la mente dual, de las distorsiones cognitivas: una salida espiritual del laberinto.

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

Camino a la luz. Más allá de la mente dual, de las distorsiones cognitivas: una salida espiritual del laberinto.

Por Sarah Russek


Los seres humanos somos seres de origen divino. Partículas cósmicas conforman nuestra materia o forma, y el espíritu más elevado habita  intrínseco en nosotros.  Somos  capaces de sentir amor y de ejercer libertad de elección. Por sus alcances, el alma humana es aún más elevada que los ángeles más excelsos. Y su capacidad de amor es más grande que cualquier ser que haya existido. Pues literalmente podemos abarcarlo todo… todos los mundos y todas las dimensiones. Somos creadores, constructores de realidades, de futuros, de presentes, de universos infinitos.

Sin embargo, nuestro desplazamiento en el tiempo y en las dimensiones, al ejercer la libertad de elección, y el tener al alcance  todos los paraísos,  nos hace vulnerables a errores, a desvíos, a caídas; a veces, incluso somos capaces de desviarnos de nuestro más íntimo ser o esencia. Cuando el ser humano  liga su voluntad a la ilusión de los opuestos, y dimensiona  la oscuridad, en lugar de reconocer su origen de Luz en el amor, no sólo no se construye, se  destruye.  Y destruye mundos con él.

La oscuridad no es falta de Luz, pues no hay un solo rincón del universo, de los mundos, y de las dimensiones, ni de los espacios ni de los tiempos, que no esté lleno de Él. De su Luz.

La oscuridad en el origen, era sólo un vacío creado en función de dar al ser humano la posibilidad de ejercer libertad y voluntad. Es una función cuyo propósito es finito. Pero este espacio vacío, se convierte en una ilusión de falta, de carencia, sólo cuando es recreado por la mente dual, del ser humano.

El problema es cuando la mente humana entra en un estado de juicio severo, de crítica, cuando busca imperfectos, cuando practica peyorativos. Cuando entra en una función dual del pensamiento. Cuando distorsiona. Cuando cree que carece… cuando sufre, cuando se duele. Entonces crea sufrimiento.

Sin embargo, cuando el ser humano ejerce su voluntad y libertad, para reconocerse a sí mismo más allá de la dualidad de la mente. Cuando sondea su ser, y se reconoce o identifica con la conciencia ligada al alma. Y reconoce la unicidad de su esencia en  el Todo. Entonces  alcanza el estatus de Creador, pues se habrá creado a voluntad a sí mismo, y estará completo.

Entonces, las decisiones a las que ligará su  voluntad serán en términos de colores y no en términos  de blanco y negro…

¿Es posible alcanzar ese estado en este mundo? Sí. Le  llaman a veces iluminación, mesías interior. Es un estado de plena consciencia. Es entrar en contacto con tu ser superior, original y ligar tu mente, corazón y voluntad a Él. La iluminación está más allá de la mente dual, en la Unidad y Unicidad del Todo.

El ser humano no nace como un ser terminado. Nace con el potencial de alcanzar los cielos y las estrellas, de construirse a sí mismo, a consciencia, y reconocerse como un ser de Luz. También tiene  la no-capacidad de confundirse y destruirse, cuando se aleja de su esencia infinita, toda vez que confunde la Luz con la obscuridad. El amor con el miedo.

Camino a la luz.

Recordar que no hay oscuridad,  es una ilusión. Sólo hay Luz.

Camino a la luz.

En el mundo o nivel en el que habitamos, las realidades para la mente, a veces no son tan claras,  para nada las cuestiones son en blanco y negro. Erróneamente la mente humana, mientras está funcionando dentro de un patrón de separación y aislamiento, en una función de interpretación dual, o dicotómica,  ve al mundo escindido, generando dolor y sufrimiento.

 Eso no significa que no existe "el bien y el mal". Estas  "polaridades" son una consecuencia de las decisiones tomadas al nivel de una mente que sufre o que se duele, que carece. Dentro de la ilusión, o del engaño. En realidad solo hay bien, sólo hay Luz. Se está completo. Se es.

En la realidad, si acaso, encuentras claroscuros, y hay múltiples tonalidades de una combinación casi infinita de colores. Esa es la realidad: solo hay Luz.

Entonces el reto es recordar que la mente es sólo un instrumento, que yo soy la consciencia detrás de  su uso. Que yo, la consciencia, decido, que estoy por arriba del nivel de la mente. Y que sé que mi estado original es regresar en el ahora,  a una función de unidad, de realidad espiritual, en donde todo es Uno. Y para ello sólo hace falta reconocerlo…

Hoy por hoy,  ir separando, ir depurando, ir diferenciando, dentro y fuera del ser, es deseable, más no la puerta más directa a nuestro nivel superior, o fuente de mayor Luz interior. Toma demasiado tiempo. Nos permite sublimar, sí, el dolor y el sufrimiento.

Pero si quieres salir de éstos,  sólo recuerda: en realidad, en el ahora, Somos Uno. Y ese Uno es bueno. Todo, absolutamente todo, es para bien. Todo es Luz. Sólo permite, y se uno con el Todo y todo con el Uno.

Y si estás aún en el camino. Si amas el devenir de los senderos, y disfrutas los paisajes verdes, así como las cenegas. Para no quedar atrapado una y otra vez dentro del espejismo de la mente dual, recuerda que este mundo físico, es un mundo de procesos, no de funciones terminadas. Y que la mente es sólo un instrumento a tu servicio, que tú no eres ella. Que el ser humano es perfectible, más no es perfecto. Reconocer estas tres cosas te libera.  Esto no puede entenderse desde la mente. Sólo se vive desde la conciencia. La mente dual esa sabiduría  no la tolera, se retuerce, se enfrasca, se muerde la cola, se enreda.

No sufras. Salte de vivir dentro del nivel de la mente, si la habitas, la mente  se convierte en una caja de laberintos, en el mejor de los casos, es sólo un instrumento: está limitada.  Si la mente es el instrumento tu eres tú, eres el concertista.

No eres tus pensamientos, ni tus sentimientos, ni tus deseos, ni tus sensaciones, ni tus percepciones, ni demás. Ni siquiera eres la suma de todos ellos. No eres la mente. Eres la consciencia ligada al alma, quien es capaz de dar guía y uso al instrumento. Tú eres el Uno que está por encima de la mente dual. La abarcas y la afinas. La entrenas, la usas.

Recuerda, no somos perfectos, en este mundo no hay nada que lo sea. Hay belleza dentro de la imperfección. Reconocer esto, puede ser tu primer paso. Ser perfectibles, nos hace seres perfectos. Lo que nos permite trincarnos a la Luz, ver la Realidad, Amar, Crear y dejar de ver en espejo… por decisión propia.

 

jueves, 1 de octubre de 2015

Psicología positiva: 13 consejos clave para mejorar la calidad de nuestra experiencia de vida.

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
La Psicología Positiva es el estudio científico de las bases del bienestar y de la felicidad.
Psicología positiva: 13 consejos clave para mejorar la calidad de nuestra experiencia de vida.

Tip 1. Practica actividad física: Expertos aseguran que hacer ejercicio ayuda a mejorar el ánimo. 30 minutos de ejercicio es el mejor antídoto contra la tristeza y el estrés.

Tip 2. Desayuna: Algunas personas se saltan el desayuno por falta de tiempo o para no engordar. Estudios demuestran que desayunar te da energía, te ayuda a pensar y desempeñar exitosamente tus actividades.

Tip 3. Agradece a la vida todo lo que tienes: Escribe en un papel 10 cosas que tienes en tu vida que te dan felicidad. ¡Enfócate en las cosas buenas!

Tip 4. Sé asertivo: Pide lo que quieras y di lo que piensas. Ser asertivo ayuda a mejorar tu autoestima. Ser dejado y quedarte en silencio genera tristeza y desesperanza.

Tip 5. Gasta tu dinero en experiencias: Un estudio descubrió que el 75% de personas se sentían más felices cuando invertían su dinero en viajes, cursos y clases; mientras que sólo el 34% dijo sentirse más feliz cuando compraba cosas.

Tip 6. Enfrenta tus retos: Estudios demuestran que cuanto más postergas algo, más ansiedad y tensión generas. Escribe pequeñas listas semanales de tareas y cúmplelas.

Tip 7. Pega recuerdos bonitos, frases y fotos de tus seres queridos por todos lados: Llena tu nevera, tu computador, tu escritorio, tu cuarto, TU VIDA de recuerdos bonitos.

Tip 8. Siempre saluda y sé amable con otras personas: Más de cien investigaciones afirman que sólo sonreír cambia el estado de ánimo.

Tip 9. Usa zapatos que te queden cómodos: Si te duelen los pies te pones de mal humor
 asegura el Dr. Keinth Wapner, Presidente de la Asociación Americana de Ortopedia.

Tip 10. Cuida tu postura: Caminar derecho con los hombros ligeramente hacia atrás y la vista hacia enfrente ayuda a mantener un buen estado de ánimo.

Tip 11. Escucha música: Está comprobado que escuchar música te despierta deseos de cantar y bailar, esto te va a alegrar la vida.

Tip 12. Lo que comes tiene un impacto en tu estado de ánimo:
- No te saltes comidas, come algo ligero cada 3 ó 4 horas y mantén los niveles de glucosa estables.
- Evita el exceso de harinas blancas y el azúcar.
- ¡Come de todo!
- Varía tus alimentos.

Tip 13. Arréglate y siéntete atractivo: ¡Ponte guap@! El 41% de la gente dice que se sienten más felices cuando piensan que se ven bien.

Tip 14. Cree fervientemente en Dios que con El nada es imposible!... ¿Agnóstico(a)? Tómalo como si fuera medicina, encuentra tu versión espiritual de ello... está científicamente comprobado que es saludable hacerlo!

domingo, 13 de septiembre de 2015

Para quienes esperan que el hombre violento cambie...

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

Violencia masculina en la pareja


Sobre el deseo de ella de que él cambie
 
y la resistencia al cambio de él…

 
Escrito por Sarah Russek de Weiss,
 
psicoterapeuta Cognitivo. Conductual

 

Si eres una mujer que soporta la violencia de un esposo que te maltrata, sabes que a los ojos de un observador externo simplemente no deberías permitirlo. Que deberías separarte.
Pero no lo haces.
Puede ser que tengas temor al castigo o a las represalias,  o que te sientas sin medios alternativos de apoyo económico. Quizá te preocupen tus hijos, o que aún sientas que le necesitas a él para no estar sola. Quizá no encuentras apoyo en la familia y/o amigos; y te da miedo la estigmatización de ser “divorciada”.
O quizá simplemente estás esperando que él cambie…
 
Que no te sorprenda que  pudieras estar esperando que él cambie. Sabes, no eres la única, es parte del síndrome de la mujer maltratada esperar que eso suceda. Estudios cualitativos integrales en Estados Unidos, África, América Latina, Asia y Europa, revelan que esperar “a que él cambie” es un factor que puede determinar que las mujeres maltratadas continúen en una relación violenta. Muchas veces esa falsa esperanza es lo que permite que siga el círculo de la violencia.
 
En realidad las posibilidades de que suceda “que él cambie” son muy bajas. En la absoluta mayoría de los casos las posibilidades son nulas. La resistencia al cambio por parte de los hombres violentos con la pareja, es parte de su perfil como hombres golpeadores.
 
Incluso en aquellos hombres golpeadores que acceden a asistir a un tratamiento psicológico, la resistencia al cambio es uno de los rasgos más característicos. Mientras más se les presiona para cambiar, más se resisten.
 
También existen hombres violentos aparentemente muy amigables y seductores. Quienes falsamente consienten a todos los señalamientos e indicaciones de las personas involucradas o interesadas en que la violencia hacia determinada mujer se contenga. Pues adulan y hacen creer que están dispuestos a cambiar, cuando en realidad la resistencia al cambio impera en ellos. Simplemente no creen que algo esté mal en ellos, o que deban cambiar nada.
 
Un hombre maltratador generalmente tiene un mal pronóstico.  Aún si finalmente “alguien hablara” con él para convencerlo. Difícilmente él entrará en razón. El hombre violento, tratará de esquivar la situación e irse por las ramas, si es que no cuestiona o confronta a la bien intencionada persona en cuestión. Y si el interlocutor “le impone”  por alguna razón, el hombre violento optará por seducirlo, “hacerle la barba”. Buscará manipular la situación a su favor siempre, ya sea que quien trate de convencerlo sea un familiar, líder comunitario, sacerdote, amigo o terapeuta. En ninguno de los casos se asumen a sí mismos como golpeadores.
 
En este sentido la problemática se parece a la de las drogas: la negación típica de los adictos a reconocer su adicción es muy similar a la del agresor para reconocer su responsabilidad sobre su conducta violenta, o sobre la necesidad de cambiar.
 
Los  especialistas a nivel mundial en el tema, han estimado que menos del 1% de los esposos agresores derivados a tratamientos específicos llegan a reconocer que necesitan cambiar y quieren realmente cambiar.
 
Hay algunos hombres violentos que aparentemente por su propia cuenta buscan ayuda. Aunque técnicamente pareciera que buscaron ayuda por su propia voluntad, como si “realmente quisieran cambiar”, en realidad existen otros motivos que los impulsan. Muchas veces es por temor a que se termine el vínculo con su pareja. Pocos son los que realmente aceptan la ayuda porque perciben tener un problema.
 
Más de un marido violento regatea con su compañera frente al  terapeuta poco experimentado o cualquier tercero que se haya prestado de “mediador” o “ayuda”.  Los hombres violentos hacen todo para hacer los menos cambios posibles. Además de que es muy probable de que manejarán la situación como si fuera “un problema de dos” o “totalmente un problema de ella, por loca, irresponsable, ladrona, mentirosa, etc.”¡A veces hasta llegan a convencer al interlocutor! Cuando en realidad él, quien ejerce el abuso emocional o la violencia, es el único responsable de su conducta. No hay nada, absolutamente nada, que justifique la violencia.  
 
Algunos hombres violentos, -si llegan a ver decidida a su esposa a separarse y perciben “que va en serio”-, cuando bien les va, a veces acuerdan ir a tratamiento sólo para ir un par de sesiones; con el objeto de regresar a su casa a la normalidad, “para reconciliarse” o para que su esposa no le denuncie.
La mayoría de los hombres golpeadores  consideran que el problema está en la mujer, sin focalizar su propia violencia. Sencillamente creen que si alguien tiene que cambiar es ella.
Y quizá tengan razón… pero no de la forma que ellos creen.
 
 A veces la persona maltratada puede sentirse tan limitada que “no hacer nada” es la mejor manera que ha encontrado hasta ahora de protegerse a sí misma y a sus hijos. Pero no te engañes, él no va a cambiar, busca ampliar tus opciones y si no las tienes créalas.
Que él no cambie no implica que tú no cambies.
Recuerda que tú si puedes hacer algo.
Hay quienes están especializados en este tipo de problemática y te apoyarán para que recuperes tu fortaleza interna y el ser dueña de ti misma.
¿Hace cuánto que perdiste tu capacidad para la alegría? Recupérala.
Mereces una vida sin violencia.

martes, 8 de septiembre de 2015

Bullying: unas palabras de asesoría para los padres

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



Bullying

Abrir la comunicación y mostrar el apoyo de los  padres a los hijos puede hacer una gran diferencia.

Por Sarah Russek de Weiss

psicóloga y terapeuta cognitivo-conductual

            
    Cuando un hijo o hija se siente indefenso y piensa que decir o contar lo que le pasa “no va a servir de nada” , y a la vez piensa que  “no se vale acusar”, que hablar es “ser chismoso” o que le dirán "eres un soplón”,  es muy posible que los padres no se enteren del sufrimiento por el que están pasando sus hijos en manos de sus compañeros o incluso en manos  de otros adultos, en los que han confiado.

                El bullying es un fenómeno, que se forma con  una combinación mortífera de elementos: Un bully que obtiene lo que quiere de su presa, a quien sobaja maltratándola CONSTANTEMENTE. Una víctima que teme decir o contar, observadores que miran indiferentes o temerosos, cómplices que  participan o alientan el bullying, TESTIGOS QUE VEN PARA OTRO LADO y adultos que ven el bullying, como algo “normal”, o como simples bromas, o como parte de “crecer”, como diciendo “niños son niños”. O simplemente, adultos descuidados que “no se enteran” o no quieren enterarse.

                ¿Por qué un hijo no cuenta sobre el bullying a sus padres?

·         Siente vergüenza.

·         Tiene miedo de amenazas y consecuencias.

·         No cree que alguien pueda ayudarle o no cree que nadie vaya a ayudarle.

·         Se siente indefenso y sin esperanza.

·         Compró la mentira de que el bullying es “parte de crecer”.

·         Puede creer que los adultos también creen esa mentira, o ve que ellos también  hacen bullying o que minimizan el bullying.

·         Cree que acusar a un compañero es algo malo, nada “cool”, o nada bien visto.


Platica con tus hijos cada día de lo que pasa diariamente y pon atención a posibles señales de alarma, como desánimo por la escuela, baja en calificaciones, aislamiento, pérdida de alegría y espontaneidad, miedos, inseguridad, etc.


También le puedes preguntar:

¿Hay algún bully o algunos bullies en tu clase?

¿Qué tipo de cosas dicen o hacen?

¿Hay algún niño al que estos bullies escogen cada vez?

¿Alguna vez te han hecho bullying a ti?


Mensajes para tu hijo importantes:

·         Te escucho, estoy aquí para ti, te creo, no estás solo en esto.

·         No es tu culpa.

·         Hay cosas que puedes hacer.

·         Es importante reportar el bullying al personal de la escuela, yo puedo ayudarte si me lo permites; encontraremos la mejor manera.

5 cosas que no deben hacerse, sobre todo si no has sondeado a fondo la dimensión del problema:

·         No minimizar o justificar o explicar el comportamiento del bully.

·         No corras a resolverle el problema a tu hijo.

·         No digas a tu hijo que evite al bully.

·         No le digas a tu hijo que pelee de regreso.

·         No confrontes al bully o a sus padres solo.


Y sobre todo, no dejes de pedir asesoría o  ayuda de algún profesional especializado. Haz equipo con la dirección del colegio.