Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
El mundo lleno de interés y sentido. Espiritualidad. Psicología. Trascendencia. Integridad. Misión de vida. Conciencia universal. Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza. Poesía, palabras, renacimientos. Resilience: "The peace of mind prescription".
lunes, 20 de noviembre de 2017
domingo, 19 de noviembre de 2017
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
Introducción
Las principales innovaciones de TAC como respecto a los anteriores
tratamientos cognitivo-conductuales se exponen a continuación:
Objetivos de TAC
La terapia se suele estructurar en 6 objetivos o fases:
CONCLUSIONES
Terapia de Aceptación y Compromiso:
Un proceso
y una práctica del cambio consciente.
Información recopilada por Sarah Russek
Introducción
La Terapia de Aceptación y Compromiso (TAC o ACT en Inglés)
es la aplicación clínica más difundida e investigada, de las terapias de
tercera generación derivadas de las terapias de segunda generación, más
específicamente se evoluciona a partir de la Terapia Cognitivo Conductual y que
más bien designa una expansión de la misma, una prolongación natural del campo.
En este sentido, la TAC tiene afinidades con terapias existenciales y con la
Gestalt, aunque a diferencia de éstas, su desarrollo está vinculado a los
resultados de la investigación y está conscientemente ligada a un programa de
investigación básica, al igual que la TCC.
A las Terapias de Tercera Generación entre las que se
encuentra la TAC se les llama también “terapias contextuales cognitivo-conductuales”
(Hayes et al, 2010). Las terapias de Tercera Generación enfocan el contexto y la función de los
eventos psicológicos tales como pensamientos, sensaciones o emociones, en lugar
de tomar como blanco el contenido, validez, intensidad o frecuencia de tales
eventos. Para ello se utilizan herramientas de TCC (Terapia Cognitivo
Conductual) y otros abordajes. De hecho, la primera publicación por Hayes sobre
ciertos contenidos de TAC es del 84’ y habla acerca del self y la
espiritualidad. Asimismo, no es infrecuente encontrar publicaciones e
investigaciones de la TAC que hablen de valores, de sentido, de conciencia, aceptación, compasión, compromiso,
etc.
Hay diferentes propósitos y mecanismos de cambio propuestos
(que difieren de la TCC) al utilizar métodos de la TCC: por ejemplo, exposición
en TAC se utiliza con el fin de incrementar repertorios conductuales, es decir ciertas habilidades de
enfrentamiento, por ejemplo, en lugar de reducir el miedo. Y se abandonan
procedimientos que no han recibido buen soporte experimental, tales como
algunos relacionados con la reestructuración cognitiva, y el uso de
autoafirmaciones, etc.
Otra consecuencia en
esta línea es que los abordajes tienen
un enfoque completamente ecléctico en lo relativo a las técnicas (no en lo
relativo a las teorías): dado que el objetivo es funcional, cualquier
intervención que permita alterar el contexto de un contenido interno puede ser
utilizada. Así, este modelo toma prestadas, intervenciones gestálticas,
humanísticas, existenciales, psicodramáticas, etc, y las readapta de acuerdos a
los principios teóricos y empíricos que las sustentan.
Así pues, la terapia de aceptación y compromiso (TAC) (Hayes
et al., 1999; Wilson y Luciano, 2002; Hayes y Stroshal, 2004) surge dentro de
las terapias de la tercera generación a partir de la TCC, o terapia Cognitivo
Conductual, del pasado siglo. Aparece como una alternativa al trabajo
psicoterapéutico con pacientes de consultas externas, con problemas graves de
índole emocional y donde el terapeuta no tiene un control directo sobre el
ambiente donde viven.
Las principales innovaciones de TAC como respecto a los anteriores
tratamientos cognitivo-conductuales se exponen a continuación:
Poner un mayor énfasis en la aceptación como estrategia de
intervención:
La ACT viene a poner de manifiesto que, junto al cambio, la
aceptación puede ser una estrategia y un objetivo de la terapia. se podría
decir que la aceptación es un concepto que se refiere a la renuncia a cambiar
lo que no se puede cambiar, como podrían ser los propios pensamientos o
sentimientos. En este sentido ACT supone reconocer unos ciertos límites a la
intervención psicológica, dejando atrás el optimismo, buscando abrazar la autenticidad y liberar a
la persona de la tiranía de la positividad, fortaleciéndole aún más su
capacidad de resiliencia. Cabe señalar que cuando un paciente pasa de una
situación en que está "enfrentado" a ciertos síntomas a otra en que
los acepta se ha producido un importante cambio. TAC emplea la aceptación,
entendida como la capacidad humana de experimentar el estar conscientes, en el
aquí y el ahora, de las sensaciones, los pensamientos, sentimientos, emociones,
recuerdos, imágenes, etc. De la vida interna de la persona. Esta terapia
aplicada ha sido capaz de reducir drásticamente los niveles de ansiedad del
cliente. El principal objetivo de ACT no es necesariamente modificar los
sentimientos, emociones, pensamientos o recuerdos del paciente; sino conseguir
que éstos dejen de interferir con los objetivos que la persona tiene en su
vida. Lo relevante sería que la persona dirija su vida en la dirección que ella
quiere tomar.
Se resalta la importancia que los valores del cliente tienen
a la hora de promover una mejoría terapéutica
Se resalta la importancia que los valores del cliente tienen
a la hora de promover una mejoría terapéutica (lo que ha sido validado en ensayos clínicos sobre
terapias psicológicas y farmacológicas para la depresión, por ejemplo (Dimidjan
et al. ,2006). La TAC trata de aclarar
los valores del paciente y promover el desarrollo de conductas acordes con
dichos valores. Aclarar los valores del paciente tiene mucho que ver con definir la propia identidad
de la persona; algo que, por cierto, fortalecea su vez la capacidad de
resiliencia de la persona.
Es importante el uso de las paradojas por sus efectos.
TAC es una terapia paradójica para el cliente que quiere
quitar el problema (la ansiedad, la tristeza, el miedo, etc.) y se le propone
tenerlo. Pero, además, TAC es paradójica también para la propia lógica clínica,
que tiene como propio la eliminación de los síntomas. En este sentido, se puede
señalar que el terapeuta TAC tendría como uno de sus principales objetivos
"despsicologizar" la vida de la persona, restando importancia a la
influencia que pueden ejercer los pensamientos, sentimientos, recuerdos y demás
sucesos privados. La paradoja llega al máximo si se repara en que en esta tarea
de de-psicologización el terapeuta (un psicólogo) utiliza medios psicológicos
(metáforas, ejercicios experienciales, manejo de contingencias, etc.). ¿Cómo es
que se pueda de-psicologizar a través de la psicología? La propuesta parece en
sí misma un contrasentido. ¡Pero funciona! ¡Y funciona bien! Un elemento clave quizá
sea que el propio psicólogo tenga una visión realista de la estructura del
mundo. En este sentido, el terapeuta TAC debería ser, antes que nada, un
experto en las profundidades de la "psique", una persona con un
sentido experimentado de la vida práctica e intrapsíquica, con plenas habilidades cognitivas
y metacognitivas. Para reconocer el cómo y el cuándo a de utilizar la
estrategia de la paradoja cuando fuera necesario; esto es, hacer uso de lo
psicológico de una manera absolutamente pragmática.
Objetivos de TAC
Los principales objetivos de la TAC serían tratar el
denominada Evitación Experiencial ( que ocurre cuando una persona no está
dispuesta a hacer contacto con sus experiencias privadas (pensamientos,
sentimientos, recuerdos, etc.) y se comporta deliberadamente para alterar la
forma o la frecuencia de dichos sucesos, es decir de forma enajenada o lejos
del sí mismo, las propias necesidades,
los valores propios, o la identidad; fomentar la aceptación y tener en
cuenta en todo momento de la terapia los
valores personales del cliente, (sin estos la terapia carecería de sentido),
adoptando una perspectiva existencial que en muchas terapias conductuales
previas se había negado. Los valores del paciente en TAC son el timón de la
intervención.
Así, la terapia pretende un doble objetivo: Por un lado se
busca que el paciente llegue a aceptar aquellos aspectos de su experiencia
(pensamientos, emociones, recuerdos, etc.) que ha estado intentando modificar
sin éxito. Por otro lado, se trata de que tales sucesos privados no paralicen
ya la vida de la persona. De esta forma, el propósito de TAC no es conseguir
una disminución de los síntomas, sino lograr que éstos dejen de interferir con
la vida del cliente (paradójicamente, los síntomas tienden a ceder bajo este
esquema).
La terapia se suele estructurar en 6 objetivos o fases:
a)
Creación de un estado de desesperanza creativa
Se trata aquí de que el cliente repare en las estrategias
que ha venido utilizando para salir de la situación en la que se encuentra y,
cómo, a la postre, han resultado inútiles. Para ello nada mejor que elaborar un
"mapa del problema". Este mapa consiste en ir anotando los intentos
de solución que el cliente ha puesto en práctica hasta la fecha y los
resultados que ha obtenido con tales acciones. Una vez que se cuenta con una
amplia lista de "soluciones emprendidas" y que se sabe que ninguna de
ellas ha conducido a salir de la situación en que el paciente se encuentra, el
terapeuta puede empezar a sugerir que algo raro debe ocurrir. En efecto, las
soluciones que los clientes ponen en práctica suelen ser bastante lógicas y
están, por lo general, correctamente ejecutadas. Por otro lado a la persona no
le falta motivación para solucionar su problema. En este punto se puede sugerir
que algo "no cuadra": soluciones lógicas, bien ejecutadas y una buena
motivación. y sin embargo el cliente sigue con el mismo problema.
En las sesiones iniciales se debería promover un estado de
confusión. Para ello se utiliza un estilo terapéutico sin ninguna instrucción
directa, con abundante uso de paradojas y las metáforas que son típicas de esta
fase u otras similares.
b) Trabajo en valores
Los valores son el corazón deTAC. La aceptación de los
estados psicológicos molestos no tiene ningún sentido si no se hace en el marco
de los valores del cliente. Ahora bien, valorar es una acción y no un
sentimiento o una emoción. Con ello se quiere decir que, desde TAC, los valores
de las personas se muestran en su comportamiento. A su vez, también es
relevante que no se confunda la valoración con las razones que uno da para
actuar. Cuando uno se comporta en una dirección valiosa lo hace con razones,
pero no por razones. Dicho en otros términos, las razones (por poderosas que
sean) no justifican nuestro comportamiento, SOLO NUESTROS VALORES NOS DAN el necesario respaldo para alcanzar un
sentido de integridad, identidad y dignidad humana.
c) La solución como problema
Dado que se está sosteniendo que el problema no es la
ansiedad, o los nervios, o la tristeza, etc., cabría preguntar ¿cuál es,
entonces, el problema? Pues bien, desde el punto de vista de TAC el problema
son los intentos por quitarse dichos síntomas, con los que el paciente se ha
enredado. Como se ve, se trata de hacer ver al cliente que hay "contenidos
cognitivos" (y tanto vale para "contenidos emocionales", etc.)
que uno no puede eliminar, o que simplemente se complican al tratar de
controlarlos. Existen, a su vez, miles de ejercicios que pueden hacerse con el
fin de ilustrar que el control de los sucesos privados no lleva a ningún
sitio. Basta que uno intente llevar un
control consciente de estas actividades para que su ejecución se vea
perjudicada. Así, pues, si el problema es el control ¿cuál sería la solución?
La solución tal vez sea "estar". Por lo que las prácticas de
maindfulness y meditación, son integradas con frecuencia. Estar abierto supone
hacer un hueco (aceptar, si se quiere) a aquellos sentimientos, emociones,
pensamientos, etc. que no nos gusta tener, escucharlos y dejarlos ir o/y, con
ellos, dirigirnos hacia nuestros objetivos.
d) Creación de una distancia con respecto al lenguaje
Un punto fundamental de cara al desarrollo de la terapia es
conseguir una distancia entre la persona y sus pensamientos. Y generar una
consciencia metacognitiva de los mismos. Para ello es frecuente el uso por
parte del terapeuta de metáforas y analogías
entre esas diversas situaciones y los problemas que el cliente trae a consulta.
Buscando la forma de que el paciente experimente que los pensamientos son
solamente pensamientos (palabras) y no lo que dicen ser (hechos) vendría dada
por el ejercicio de construir mediante diferentes ejercicios ese andamiaje de
la conciencia, hasta construir un segundo piso para ella.
e) Diferenciar el "yo como contexto" del
"yo como contenido"
Un punto importante del tratamiento es que la persona llegue
a entender que ella no es equivalente a sus conductas, ni sus pensamientos ni
sus sentimientos, etc. es decir, que aunque la persona está hecha de conductas,
no se puede reducir a éstas. Desde luego, la persona está hecha de conductas;
pero no se puede reducir a éstas. Con el fin de que la persona experimente que
él no es equivalente a sus conductas también se puede realizar el ejercicio del
observador de sí mismo. A pesar de que los sentimientos, pensamientos o roles
desempeñados por el cliente han sido muy diversos, el observador ha sido
siempre el mismo: él mismo. Se ha de insistir que no se trata de una
"creencia" racional, sino de una experiencia. El cliente ha de
experimentar, realmente, que a pesar de haber hecho cosas muy distintas ha
seguido siempre manteniendo un aspecto que es común a todas estas conductas: el
observador.
f) Desarrollo de la voluntad
Este objetivo pretende poner en práctica todo lo anterior.
Por lo tanto, la mejor forma de desarrollarlo es que el cliente, en su vida,
vaya progresivamente haciendo aquellas cosas que le son valiosas con la
sintomatología que anteriormente le paralizaba. Para esto se utilizan más
metáforas o analogías, o ejercicios. Lo que la voluntad implica es hacer las
cosas y, especialmente, aquellas cosas que traen consecuencias psicológicas
desagradables por algo que merece la pena. De ahí la importancia de haber
trabajado adecuadamente los valores del cliente. Ya por último, la terapia
suele finalizar con una instrucción paradójica y es que, en efecto, todavía no
se ha hecho terapia. El terapeuta debiera reconocer, a la hora de finalizar,
que la verdadera esencia de la terapia aparecerá ese preciso momento: cuando el
cliente se encuentra en el camino de su vida. Es probable que en este camino se
den varias recaídas y problemas muy diversos. En cualquier caso, lo realmente
importante es que el cliente sea capaz de levantarse cada vez que se cae y de
seguir adelante.
Aplicaciones de TAC
TAC ha sido implementada con un amplio número de problemas
psicológicos y con adultos y adolescentes que muestran una capacidad verbal
normal, dado su carácter de terapia verbal. Sin embargo, la TAC se ha
considerado especialmente apropiada para el tratamiento de las dificultades
psicológicas donde es posible la evitación emocional (como, por ejemplo, los
trastornos por ansiedad), ya que ayuda a los clientes a vivenciar, aceptar y
comprometerse con las reacciones emocionales que siempre han evitado y
rechazado. Otras problemáticas tratadas con TAC o con sus componentes
principales son: abuso de bebidas alcohólicas, duelo complicado, depresión,
síntomas psicóticos, y la conducta sexual de alto riesgo en los adolescentes.
Así pues podemos resumir con estas principales
características la TAC:
-Aceptar, Elegir, Tomar una acción comprometida.
-Adopta una perspectiva existencial y tiene tres premisas:
- Que la persona se comporte de forma congruente a sus
valores
- El componente
verbal es fuente de sufrimiento cuando este se sobre-controla, o es
rígido, o no se maneja
metacognitivamente y con maindfulness.
- Tratamiento centrado en los valores del paciente, Lo
importante es la experiencia que el paciente lleve a sesión
- La experiencia señala que centrarse en los síntomas es
perder la dirección de la vida. El trabajo se orienta a centrarse en las
direcciones valiosas lo que incluye generar distanciamiento con los contenidos
psicológicos.
- Clarificación de valores, Aceptación de los eventos
privados (pensamientos, sentimientos, emociones.) ligado a lo que no puede
cambiarse, Fortalecimiento del yo como contexto para poder notar los eventos
privados de uno como lo que son.
* Métodos Clínicos
- Desesperanza Creativa (tras el análisis funcional),
Metáforas (para tratar de enganchar al cliente con su vida), Ejercicios
experienciales
* Aspectos fundamentales a tener en cuenta por el terapeuta
- Valores (Dónde está y dónde quiere estar); Exposición
(Desactivación del lenguaje); Fortalecimiento (La experiencia del cliente y su
dolor son lo más valioso porque indican la dirección), Desactivación de
funciones y distanciamiento (fomentando el yo como contexto de cualquier
contenido cognitivo).
CONCLUSIONES
El TAC utiliza la aceptación, entendida como la capacidad
humana de experimentar ser consciente, en el aquí y ahora, de sentimientos,
pensamientos, sentimientos, emociones, recuerdos, imágenes, etc. Esta capacidad
de conocimiento estaría vinculada al compromiso de llevar a cabo acciones
coherentes con los valores personales y también estaría vinculada a las
estrategias de cambio necesarias para aumentar la flexibilidad psicológica. La
flexibilidad psicológica se refiere a la posibilidad de ponerse en contacto con
los acontecimientos internos y/o privados que ocurren en el presente, tanto
como somos posibles, como seres humanos; mientras que optamos por abandonar o
persistir en una acción que implica incomodidad, pero que está al servicio de
los Valores que uno identifica como suyos.
El TAC argumenta que la base de los problemas psicológicos
es el lenguaje, lo que hace inevitable que en ciertas condiciones surjan
pensamientos y sentimientos que pueden ser experimentados como molestos. El
hecho de ser verbal, también facilita a las personas a involucrarse en la lucha
contra sus propios eventos privados, y persisten en esto a pesar de los
resultados a menudo de tales luchas son contraproducentes. A través de
metáforas, paradojas y ejercicios experienciales, los pacientes aprenden a
ponerse en contacto con pensamientos, sentimientos, recuerdos y sensaciones,
previamente temidos y evitados, así como otros que puedan surgir. De esta
manera, la gente aprende la capacidad de volver a contextualizar estos eventos
privados, aclarar lo que les importa en su vida, lo que es fundamental y
radicalmente valoran; y adquieren el compromiso con los cambios necesarios en
la acción.
Un supuesto básico en TAC es que el sufrimiento psicológico
es causado por "evitación experiencial". Esto se entiende como una
amplia gama de comportamientos dirigidos intencionalmente a evitar el contacto
con pensamientos, emociones, sentimientos, recuerdos ... que se experimentan como
negativos. El individuo está así involucrado en una lucha que resulta en la
rigidez psicológica que aleja a la persona de lo que realmente importa más en
la vida. Desde TAC se considera que en los problemas psicológicos desempeñan un
papel importante la "fusión cognitiva" (estar "fusionada" o
enredada en pensamientos, sensaciones...), la tendencia a valorar la
experiencia interna como buena o mala, la evitación Experiencial y la tendencia
para dar razones o justificaciones del propio comportamiento. La alternativa saludable
propuesta por el TAC estaría centrada en la aceptación de las propias
reacciones naturales, automáticas e inherentes a la condición humana y al
contacto con el momento presente, lo que permitiría elegir libremente una
dirección valiosa, con sentido personal y comprometerse consigo mismo
con las acciones y los cambios según esa dirección.
El TAC ha demostrado su eficacia en numerosos estudios de
casos y ensayos clínicos aleatorios en una amplia gama de aplicaciones (Ruiz,
2010), que van desde el dolor crónico, la adicción, el tabaquismo, la
depresión, la ansiedad, el estrés, la psicosis, El estrés relacionado, incluso
el dolor complicado o hacer frente a enfermedades como el cáncer. Además, la
TAC está mostrando tamaños de efecto más altos que la terapia
cognitivo-conductual al final del tratamiento (Ruiz, 2012). La TAC ya es
considerada una terapia basada en la evidencia, en estudios sobre la ansiedad mixta, la depresión, el TOC, el
dolor crónico y la psicosis por la División 12 de la American Psychological
Association.
Bibliografía y fuentes relacionadas:
Barnes-Holmes, D., Rodríguez Valverde, M. y Whelan, R.
(2005). La teoría de los marcos relacionales y el análisis experimental del
lenguaje y la cognición. Revista
Latinoamericana de Psicología, 37, 255-275
Hayes, S.C.
(2004). Acceptance and Commitment Therapy, Relational Frame Theory, and the Third Wave of
Behavioral and Cognitive Therapies. Behavior Therapy 35, 639–665.
Hayes,
S.C., Strosahl, K.D., Wilson, K.G. (2012). Acceptance and Commitment Therapy:
The Process and Practice of Mindful Change (Second revised edition). New
York: The Guilford Press.
Luciano, C. (2001) (Ed.), Terapia de Aceptación y Compromiso
(ACT). Libro de casos. Valencia: Promolibro.
Luciano, C., y Hayes, S. C. (2001). Trastorno de Evitación
Experiencial. Revista Internacional de Psicología Clínica y de la Salud, 1,
109-157.
Luciano, C., Valdivia, S., Gutiérrez, O., y Páez, M. (2006).
Avances desde la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). EduPsykhé. Revista
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Páez, M. y Gutiérrez, O. (2012). Múltiples aplicaciones de
la Terapia de Aceptación y Compromiso (ACT). Madrid: Pirámide.
Luciano, C. y Valdivia, S. (2006). La Terapia de Aceptación
y Compromiso (ACT). Fundamentos, características y evidencia. Papeles del
Psicólogo, 27(2), 79-91
Ruiz, F. J. (2010). A review of Acceptance and Commitment Therapy (ACT) empirical evidence:
Correlational, experimental psychopathology, component and outcome studies. International
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http://www.psicologia-online.com/psicologia_clinica/nuevas_terapias_psicologicas/terapias-de-tercera-generacion.html
http://www.psicologia-online.com/psicologia_clinica/nuevas_terapias_psicologicas/procedimientos-de-de-fusion.html
https://www.psyciencia.com/2013/03/que-demonios-son-las-terapias-de-tercera-ola-segunda-parte
martes, 10 de octubre de 2017
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
El uso de metáforas en la Terapia Cognitivo Conductual, por Sarah Russek, psicóloga y terapeuta cognitivo conductual
Las emociones (y por consiguiente las conductas) son
consecuencia directa de lo que la persona
piensa sobre su situación, es decir, están fabricadas por la forma en
que interpreta el individuo las cosas que pasan. La Terapia Cognitivo Conductual, subraya este
hecho y asegura que no es la situación del individuo lo que provoca su malestar
emocional.
La TCC retoma así, a
los sabios de antaño, entre ellos a Epícteto, quien enseñó que “no son las cosas que pasan
las que nos hacen sufrir sino lo que nos decimos de ellas” (1). Esta
afirmación, más que una aproximación, es un
marco para la solución de los malestares emocionales (y trastornos del
estado de ánimo así como de la conducta); marco que hoy en día está confirmado
como acertado por múltiples estudios científicos que respaldan la Terapia
Cognitivo Conductual, estudios que han demostrado empíricamente que la TCC es un terapia altamente efectiva.
Dada esa premisa dentro de la corriente Cognitivo-Conductual,
las terapias como por ejemplo, la
Terapia Racional Emotiva de Albert Ellis(2), y la Terapia Cognitiva de Aaron T.
Beck(3), se centran en la Reestructuración
del Pensamiento para lograr que el individuo tenga una visión más clara de
sus propios procesos cognitivos y por lo tanto del mundo que le rodea.
Así, dentro de lo que son las técnicas cognitivas de la
Terapia Cognitivo Conductual, se encuentran las técnicas enfocadas al proceso
de la reestructuración cognitiva.
Estas técnicas pretenden ayudar a los pacientes a modificar el pensamiento y
las interpretaciones que realizan de los
sucesos, que pudieran estar provocando malestar emocional y/o conductas o
hábitos inapropiados, con consecuencias desagradables o poco saludables.
He encontrado como terapeuta cognitivo conductual, que al crear y usar metáforas junto con el paciente durante la reestructuración cognitiva, se permite por
así decir, separar a la persona de “su
problema”, lo que le permite hacer un trabajo metacognitivo (4) en el que el
paciente explora junto con el terapeuta lo que parece “su problema” o “motivo
de consulta”, para poder identificar en
el proceso, la influencia y el impacto de sus propios procesos de pensamiento (por
ejemplo, creencias irracionales,
esquemas disfuncionales, distorsiones
cognitivas, pensamientos automáticos, etc.) y lograr concientizar la influencia de estos
procesos sobre sus percepciones e interpretaciones de la realidad, así como
sobre sus estado emocionales y/o fisiológicos.
Al intercalar el uso de las metáforas con otras técnicas
cognitivo conductuales, se van conectando nuevos significados posibles,
permitiendo la exploración de múltiples recursos internos alternos, ahora al
alcance del paciente, que le permitan hacer los cambios pertinentes a
consciencia y experimentar gradualmente una mayor salud y bienestar.
El uso de metáforas es una técnica sumamente enriquecedora
durante el proceso de la reestructuración cognitiva. No sólo es un una técnica
que puede ser usada en la Terapia Cognitivo Conductual, sino que también es
usada en otras terapias, por ejemplo es
de amplio uso en las terapias constructivistas, entre ellas la Terapia
Narrativa (5).
He encontrado que el uso de metáforas, entre otras múltiples
técnicas de TCC, es sumamente certero durante el proceso terapéutico cuando se
busca ayudar a la persona o paciente a que flexibilice la adscripción de
significados y encuentre él o ella misma interpretaciones más funcionales y
adaptativas a su medio ambiente tanto interno como externo.
Además, el uso de metáforas en el proceso terapéutico
permite que la persona se vea a sí misma como un ser separado de “su problema”
y no como “el problema en sí mismo”. Lo que le permite y facilita al paciente tener
acceso a sus muchas habilidades,
competencias, convicciones, valores, compromisos y capacidades; las cuales
desde luego le asistirán en eliminar o en reducir la influencia del “problema”
y solucionar el “motivo de consulta” en
sus vidas.
El uso de metáforas
en la terapia, logra un acercamiento respetuoso, no culposo, que
favorece un proceso metacognitivo y psicoeducativo, en el que el paciente es
parte activa de la generación de conocimientos
alternativos; ya que está “separado” gracias al uso de las metáforas del
“peso del problema” por lo que puede mirar y aprender sobre sus propios
procesos cognitivos con mayor facilidad y desapego; lo que le lleva a ver
enriquecida su experiencia interna, su
forma de interpretar y vivir en el mundo, así como su persona en general.
¿Un ejemplo?
Como especialista en el tratamiento de los Trastornos por
Ansiedad, con frecuencia les digo a mis pacientes, una vez que llega el momento
de hacerlo consciente, que ese Monstruo de la Ansiedad que les acosa, en
realidad es un poderoso tutor. Que detrás de esa emoción tan desagradable, en
realidad se ocultó todo este tiempo hasta ahora, un amoroso, aunque
disciplinado: sabio Maestro Interior.
(1)
Epicteto (en griego: Επίκτητος [Epíktētos];
Hierápolis, 1 55 – Nicópolis, 135) fue un filósofo griego, de la escuela
estoica. / Epicteto (1993). Disertaciones por Arriano. Editorial Gredos.
Madrid.
(2)
Terapia Racional Emotiva , 2006 /Editorial Pax
México, por Albert Ellis
(3) Cognitive Behavior Therapy, Second
Edition: Basics and Beyond, 2011 /The
Guilford Press, by Judith S. Beck and Aaron T. Beck
(4)
Ensenar A Aprender: Introducción a la
Metacognición 2012 / Editorial Mensajero, por JAVIER BURON
(5)
Terapia Narrativa: Una Introducción para Profesionales,
2002 / Paidós, por Martin Payne
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domingo, 20 de marzo de 2016
¿Qué distingue a la Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras terapias?
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
Ante la
petición de dar una descripción de la Terapia
Cognitivo Conductual en cinco renglones... se las doy, bueno, más bien en cinco puntos 😉:
¿Qué distingue a la
Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras modalidades de terapia, además
de ser la que más estudios científicos la respaldan?
1) Es de corta duración
en comparación con otras
terapias.
2) Los consultantes pueden ser una persona, una pareja, una
familia o un grupo.
3) Es activo-directiva, el paciente tiene un rol protagónico
quien va haciendo cambios graduales en su vida. El terapeuta es más directivo,
(además de asesorar y acompañar) y complementa la escucha con intervenciones.
Con una relación de colaboración entre ambos.
4) Está orientada al
presente, y la reflexión al pasado, cuando sucede, solo busca cambios en el
presente en pro de una vida más plena y gratificante.
5) Se considera que la terapia fue efectiva en la medida que
el paciente logre las metas que se propuso y mejore su calidad de vida.
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vida más plena.
miércoles, 3 de febrero de 2016
The Heart's Intuitive Intelligence (Subs. en Español)
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
lunes, 16 de noviembre de 2015
El monstruo del machismo invadiendo los terrenos interiores...
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
El monstruo del machismo invadiendo
los terrenos interiores...
-Por Sarah Russek de Weiss
¿Por qué los hombres tienen que
aprender a ser Hombres? ¿Por qué se le dice al joven una y otra vez, “Tienes
que ser un hombre”? ¿Por qué en tantas culturas del mundo no se da naturalmente
la masculinidad, como sucede en el caso de la maduración física?
El
machismo TRUNCA ESE PROCESO NATURAL Y
AMENAZA EL DESARROLLO ADECUADO DE ESE PROCESO DE CONSTRUCCIÓN DEL SER. El
machismo sucede cuando la sociedad le dicta al chavo o a la chava una serie de
“características -supuestamente-
deseables para su género” que se traducen en ciertas actitudes y elecciones
respecto al uso y el abuso del poder sobre otros u otras.
El machismo, metafóricamente hablando, es cual monstruo o parásito, un tirano que miente con todos los dientes la
falacia más repetida en la historia y en múltiples culturas: le hace pensar al
hombre que “perderá su masculinidad u
hombría” frente a los ojos de “todos”,
si no hace lo que el machismo le indique, o si el chavo no demuestra tener
las susodichas características
machistas. Así, le amenaza para controlar al anfitrión con el peor
castigo de todos: perderse a sí mismo y pasar vergüenza pública por ello.
Así, el monstruo del machismo, injerta
la siguiente idea en la mente del niño o del
joven: que él deberá demostrar
capacidad de “dominio sobre otros” y/o en su defecto “otras” u “otra”, para ser
considerado un individuo “valioso” y obtener así un supuesto reconocimiento por
parte del mundo de “los adultos” o de los “pares o amigos”. Por lo tanto, el o
la joven tratará de demostrar actitudes machistas, ya sean abiertas o
encubiertas; puesto que también existe
un machismo “invisible”, o “políticamente correcto”.
Ahora, si bien a las mujeres el monstruo
del machismo no les amenaza con perder su “feminidad” o con dejar de ser
“mujeres”, si les amenaza con perder su valía a los ojos de los “hombres” o de
la sociedad patriarcal, en función de su “castidad o servidumbre”, ya sea en su
formación de carácter casto (“apartada
para un solo hombre o macho” o a través de “servirle” (incluyendo en el
servicio su sexualidad e integridad condicionadas). Paradójicamente, muchas de ellas entienden a nivel subconsciente
que si quieren adquirir realmente “valía”, y no ser consideradas “mujeriles”,
deberán adquirir al igual que los chavos hombres, algunas de esas “características
supuestamente masculinas” promovidas por el machismo (incluso la “promiscuidad”
o “temeraria sexualidad” entre otras) y no necesariamente a través de “estar
ligada a un sólo macho encargado de administrar y disponer de su sexualidad.” Una
u otra conclusión surge del mismo adoctrinamiento, por paradójico que sea.
El machismo es un camino que
parece “fácil”, pero no lo es, representa sufrimiento y muerte interior, no
vida interior; dicta “una solución”
supuesta más no la da realmente: sólo esclaviza a la persona, le destruye, y
busca destruir a quienes le rodean también. Promete poder sobre otros, pero en
realidad pierde el individuo poder sobre sí mismo, se daña a si mismo, daña a otros y se
desorientan todos…
El camino real y verdadero, que habrá de tomar el
joven o la joven para convertirse en “Un
Ser Humano que ha dejado de ser un niño o niña” es muy personal y privado, el cual involucra
entre otras cosas el elegir valores, ideales y experiencias afines a estos, así
como el reconocimiento de las propias cualidades, y la promoción personal de las propias
habilidades y capacidades.
Empieza la construcción del Ser, por
respaldarse a sí mismo, cómo un ser libre, que va más allá de la bravuconería
del machismo. Implica estar centrado en la propia valía, en el auto
reconocimiento de ésta. Pero sobre todo requiere cultivar la capacidad innata
de empatía. El poder verdadero no es un poder sobre de otro, otra u otros, es
el poder sobre el sí mismo. Y si se tiene ese poder, ser capaz de usarlo para
hacer una diferencia positiva en la propia vida y en la de otros.
Un Ser humano pleno, próspero,
feliz, creativo, productivo, requiere una actitud proactiva –no reactiva ante
presiones sociales, las cuales suelen ser de la más baja calidad de consciencia
evolutiva. Ser Humano, es un
proyecto, una serie de elecciones
conscientes por parte del adolescente en
cuestión, y debo agregar del adulto en cuestión también, puesto que el camino
de crecimiento interior PARECE (felizmente) IRSE ALARGANDO A LO LARGO DE LA
VIDA. El ser considerado “Hombre” o “Mujer” en el sentido de la madurez
interior verdadera, requiere de un mayor
involucramiento personal, de la propia consciencia, y más aún: de la propia Consciencia
de la consciencia en el diseño personal del Ser. Requiere el cultivo del sí
mismo. Así como un jardinero cultiva su más preciada flor. Somos Humanos, somos
jardineros en el jardín interior: Y cultivamos así el Edén superior…
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promiscuidad.,
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martes, 13 de octubre de 2015
Resiliencia
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sobrevivir no es suficiente,
superación personal
domingo, 11 de octubre de 2015
Camino a la luz. Más allá de la mente dual, de las distorsiones cognitivas: una salida espiritual del laberinto.
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
Por Sarah Russek
Camino a la luz. Más allá de la mente dual, de las distorsiones cognitivas: una salida espiritual del laberinto.
Por Sarah Russek
Los seres humanos somos seres de origen
divino. Partículas cósmicas conforman nuestra materia o forma, y el espíritu
más elevado habita intrínseco en
nosotros. Somos capaces de sentir amor y de ejercer libertad
de elección. Por sus alcances, el alma humana es aún más elevada que los
ángeles más excelsos. Y su capacidad de amor es más grande que cualquier ser
que haya existido. Pues literalmente podemos abarcarlo todo… todos los mundos y
todas las dimensiones. Somos creadores, constructores de realidades, de
futuros, de presentes, de universos infinitos.
Sin embargo, nuestro desplazamiento en el
tiempo y en las dimensiones, al ejercer la libertad de elección, y el tener al
alcance todos los paraísos, nos hace vulnerables a errores, a desvíos, a
caídas; a veces, incluso somos capaces de desviarnos de nuestro más íntimo ser
o esencia. Cuando el ser humano liga su
voluntad a la ilusión de los opuestos, y dimensiona la oscuridad, en lugar de reconocer su origen
de Luz en el amor, no sólo no se construye, se destruye. Y destruye mundos con él.
La oscuridad no es falta de Luz, pues no hay
un solo rincón del universo, de los mundos, y de las dimensiones, ni de los
espacios ni de los tiempos, que no esté lleno de Él. De su Luz.
La oscuridad en el origen, era sólo un vacío
creado en función de dar al ser humano la posibilidad de ejercer libertad y
voluntad. Es una función cuyo propósito es finito. Pero este espacio vacío, se
convierte en una ilusión de falta, de carencia, sólo cuando es recreado por la
mente dual, del ser humano.
El problema es cuando la mente humana entra en un
estado de juicio severo, de crítica, cuando busca imperfectos, cuando
practica peyorativos. Cuando entra en una función dual del
pensamiento. Cuando distorsiona. Cuando cree que carece… cuando sufre, cuando
se duele. Entonces crea sufrimiento.
Sin embargo, cuando el ser humano ejerce su
voluntad y libertad, para reconocerse a sí mismo más allá de la dualidad de la
mente. Cuando sondea su ser, y se reconoce o identifica con la conciencia
ligada al alma. Y reconoce la unicidad de su esencia en el Todo. Entonces alcanza el estatus de Creador, pues se habrá
creado a voluntad a sí mismo, y estará completo.
Entonces, las decisiones a las que ligará
su voluntad serán en términos de colores
y no en términos de blanco y negro…
¿Es posible alcanzar ese estado en este mundo?
Sí. Le llaman a veces iluminación, mesías
interior. Es un estado de plena consciencia. Es entrar en contacto con tu ser
superior, original y ligar tu mente, corazón y voluntad a Él. La iluminación
está más allá de la mente dual, en la Unidad y Unicidad del Todo.
El ser humano no nace como un ser terminado.
Nace con el potencial de alcanzar los cielos y las estrellas, de construirse a
sí mismo, a consciencia, y reconocerse como un ser de Luz. También tiene la no-capacidad de confundirse y destruirse,
cuando se aleja de su esencia infinita, toda vez que confunde la Luz con la
obscuridad. El amor con el miedo.
Camino a la luz.
Recordar que no hay oscuridad, es una ilusión. Sólo hay Luz.
Camino a la luz.
En el mundo o nivel en el que habitamos, las
realidades para la mente, a veces no son tan claras, para nada las
cuestiones son en blanco y negro. Erróneamente la mente humana, mientras está
funcionando dentro de un patrón de separación y aislamiento, en una función de
interpretación dual, o dicotómica, ve al
mundo escindido, generando dolor y sufrimiento.
Eso no
significa que no existe "el bien y el mal". Estas "polaridades" son una consecuencia
de las decisiones tomadas al nivel de una mente que sufre o que se duele, que
carece. Dentro de la ilusión, o del engaño. En realidad solo hay bien, sólo hay
Luz. Se está completo. Se es.
En la realidad, si acaso, encuentras claroscuros,
y hay múltiples tonalidades de una combinación casi infinita
de colores. Esa es la realidad: solo hay Luz.
Entonces el reto es recordar que la mente es
sólo un instrumento, que yo soy la consciencia detrás de su uso. Que
yo, la consciencia, decido, que estoy por arriba del nivel de la mente. Y que sé
que mi estado original es regresar en el ahora, a una función de unidad, de realidad
espiritual, en donde todo es Uno. Y para ello sólo hace falta reconocerlo…
Hoy por hoy, ir separando, ir depurando, ir
diferenciando, dentro y fuera del ser, es deseable, más no la puerta más directa a nuestro nivel superior, o fuente de mayor Luz interior. Toma demasiado
tiempo. Nos permite sublimar, sí, el dolor y el sufrimiento.
Pero si quieres salir de éstos, sólo recuerda: en realidad, en el ahora, Somos
Uno. Y ese Uno es bueno. Todo, absolutamente todo, es para bien. Todo es Luz.
Sólo permite, y se uno con el Todo y todo con el Uno.
Y si estás aún en el camino. Si amas el devenir de
los senderos, y disfrutas los paisajes verdes, así como las cenegas. Para no
quedar atrapado una y otra vez dentro del espejismo de la mente dual, recuerda
que este mundo físico, es un mundo de procesos, no de funciones terminadas. Y
que la mente es sólo un instrumento a tu servicio, que tú no eres ella. Que el
ser humano es perfectible, más no es perfecto. Reconocer estas tres cosas te
libera. Esto no puede entenderse desde
la mente. Sólo se vive desde la conciencia. La mente dual esa sabiduría no la tolera, se retuerce, se enfrasca, se
muerde la cola, se enreda.
No sufras. Salte de vivir dentro del nivel de la
mente, si la habitas, la mente se
convierte en una caja de laberintos, en el mejor de los casos, es sólo un
instrumento: está limitada. Si la mente es el instrumento tu eres tú, eres el
concertista.
No eres tus pensamientos, ni tus sentimientos, ni
tus deseos, ni tus sensaciones, ni tus percepciones, ni demás. Ni siquiera eres
la suma de todos ellos. No eres la mente. Eres la consciencia ligada al alma,
quien es capaz de dar guía y uso al instrumento. Tú eres el Uno que está por
encima de la mente dual. La abarcas y la afinas. La entrenas, la usas.
Recuerda, no somos perfectos, en este mundo no hay
nada que lo sea. Hay belleza dentro de la imperfección. Reconocer esto, puede
ser tu primer paso. Ser perfectibles, nos hace seres perfectos. Lo que nos
permite trincarnos a la Luz, ver la Realidad, Amar, Crear y dejar de ver en espejo… por decisión propia.
jueves, 1 de octubre de 2015
Psicología positiva: 13 consejos clave para mejorar la calidad de nuestra experiencia de vida.
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
| La Psicología Positiva es el estudio científico de las bases del bienestar y de la felicidad. |
domingo, 13 de septiembre de 2015
Para quienes esperan que el hombre violento cambie...
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
Violencia masculina en la pareja
psicoterapeuta Cognitivo. Conductual
Violencia masculina en la pareja
Sobre el deseo de ella de que él cambie
y la
resistencia al cambio de él…
Escrito por Sarah Russek de Weiss,
Si eres una mujer que soporta la violencia de un
esposo que te maltrata, sabes que a los ojos de un observador externo simplemente
no deberías permitirlo. Que deberías separarte.
Pero no lo haces.
Puede ser que tengas temor al castigo o a las represalias, o que te sientas sin medios alternativos de
apoyo económico. Quizá te preocupen tus hijos, o que aún sientas que le
necesitas a él para no estar sola. Quizá no encuentras apoyo en la familia y/o
amigos; y te da miedo la estigmatización de ser “divorciada”.
O quizá simplemente estás esperando que él cambie…
Que no te sorprenda que pudieras estar esperando que él cambie. Sabes,
no eres la única, es parte del síndrome de la mujer maltratada esperar que eso
suceda. Estudios cualitativos integrales en Estados Unidos, África, América
Latina, Asia y Europa, revelan que esperar “a
que él cambie” es un factor que puede determinar que las mujeres
maltratadas continúen en una relación violenta. Muchas veces esa falsa esperanza
es lo que permite que siga el círculo de la violencia.
En realidad las posibilidades de que suceda “que él
cambie” son muy bajas. En la absoluta mayoría de los casos las posibilidades son
nulas. La resistencia al cambio por parte de los hombres violentos con la
pareja, es parte de su perfil como hombres golpeadores.
Incluso en aquellos hombres golpeadores que acceden a
asistir a un tratamiento psicológico, la resistencia al cambio es uno de los
rasgos más característicos. Mientras más se les presiona para cambiar, más se
resisten.
También existen hombres violentos aparentemente muy
amigables y seductores. Quienes falsamente consienten a todos los señalamientos
e indicaciones de las personas involucradas o interesadas en que la violencia
hacia determinada mujer se contenga. Pues adulan y hacen creer que están
dispuestos a cambiar, cuando en realidad la resistencia al cambio impera en
ellos. Simplemente no creen que algo esté mal en ellos, o que deban cambiar
nada.
Un hombre maltratador generalmente tiene un mal
pronóstico. Aún si finalmente “alguien
hablara” con él para convencerlo. Difícilmente él entrará en razón. El hombre
violento, tratará de esquivar la situación e irse por las ramas, si es que no
cuestiona o confronta a la bien intencionada persona en cuestión. Y si el
interlocutor “le impone” por alguna
razón, el hombre violento optará por seducirlo, “hacerle la barba”. Buscará
manipular la situación a su favor siempre, ya sea que quien trate de
convencerlo sea un familiar, líder comunitario, sacerdote, amigo o terapeuta.
En ninguno de los casos se asumen a sí mismos como golpeadores.
En este sentido la problemática se parece a la de las
drogas: la negación típica de los adictos a reconocer su adicción es muy
similar a la del agresor para reconocer su responsabilidad sobre su conducta
violenta, o sobre la necesidad de cambiar.
Los especialistas a nivel mundial en el tema, han
estimado que menos del 1% de los esposos agresores derivados a tratamientos
específicos llegan a reconocer que necesitan cambiar y quieren realmente
cambiar.
Hay algunos hombres violentos que aparentemente por
su propia cuenta buscan ayuda. Aunque técnicamente pareciera que buscaron ayuda
por su propia voluntad, como si “realmente quisieran cambiar”, en realidad
existen otros motivos que los impulsan. Muchas veces es por temor a que se
termine el vínculo con su pareja. Pocos son los que realmente aceptan la ayuda
porque perciben tener un problema.
Más de un marido violento regatea con su compañera frente
al terapeuta poco experimentado o
cualquier tercero que se haya prestado de “mediador” o “ayuda”. Los hombres violentos hacen todo para hacer
los menos cambios posibles. Además de que es muy probable de que manejarán la
situación como si fuera “un problema de dos” o “totalmente un problema de ella,
por loca, irresponsable, ladrona, mentirosa, etc.”¡A veces hasta llegan a convencer
al interlocutor! Cuando en realidad él, quien ejerce el abuso emocional o la
violencia, es el único responsable de su conducta. No hay nada,
absolutamente nada, que justifique la violencia.
Algunos hombres violentos, -si llegan a ver decidida
a su esposa a separarse y perciben “que va en serio”-, cuando bien les va, a
veces acuerdan ir a tratamiento sólo para ir un par de sesiones; con el objeto
de regresar a su casa a la normalidad, “para reconciliarse” o para que su
esposa no le denuncie.
La mayoría de los hombres golpeadores consideran que el problema está en la mujer,
sin focalizar su propia violencia. Sencillamente creen que si alguien tiene que
cambiar es ella.
Y quizá tengan razón… pero no de la forma que ellos
creen.
A veces la
persona maltratada puede sentirse tan limitada que “no hacer nada” es la mejor
manera que ha encontrado hasta ahora de protegerse a sí misma y a sus hijos.
Pero no te engañes, él no va a cambiar, busca ampliar tus opciones y si no las
tienes créalas.
Que él no cambie no implica que tú no cambies.
Recuerda que tú si
puedes hacer algo.
Hay quienes están especializados en este tipo de
problemática y te apoyarán para que recuperes tu fortaleza interna y el ser
dueña de ti misma.
¿Hace cuánto que perdiste tu capacidad para la alegría?
Recupérala.
Mereces una vida sin violencia.
martes, 8 de septiembre de 2015
Bullying: unas palabras de asesoría para los padres
Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.
Bullying
Abrir la comunicación y mostrar el apoyo de los padres a los hijos puede hacer una gran
diferencia.
Por Sarah Russek de Weiss
psicóloga y terapeuta cognitivo-conductual
Cuando un hijo o hija se siente indefenso y piensa que decir o contar lo que le pasa “no va a servir de nada” , y a la vez piensa que “no se vale acusar”, que hablar es “ser chismoso” o que le dirán "eres un soplón”, es muy posible que los padres no se enteren del sufrimiento por el que están pasando sus hijos en manos de sus compañeros o incluso en manos de otros adultos, en los que han confiado.
Bullying
Abrir la comunicación y mostrar el apoyo de los padres a los hijos puede hacer una gran
diferencia.
Por Sarah Russek de Weiss
psicóloga y terapeuta cognitivo-conductual
Cuando un hijo o hija se siente indefenso y piensa que decir o contar lo que le pasa “no va a servir de nada” , y a la vez piensa que “no se vale acusar”, que hablar es “ser chismoso” o que le dirán "eres un soplón”, es muy posible que los padres no se enteren del sufrimiento por el que están pasando sus hijos en manos de sus compañeros o incluso en manos de otros adultos, en los que han confiado.
El bullying es un fenómeno,
que se forma con una combinación mortífera
de elementos: Un bully que obtiene lo que quiere de su presa, a quien
sobaja maltratándola CONSTANTEMENTE. Una víctima que teme decir o contar,
observadores que miran indiferentes o temerosos, cómplices que participan o alientan el bullying, TESTIGOS QUE
VEN PARA OTRO LADO y adultos que ven el bullying, como algo “normal”, o como
simples bromas, o como parte de “crecer”, como diciendo “niños son niños”. O
simplemente, adultos descuidados que “no se enteran” o no quieren enterarse.
¿Por qué un hijo no cuenta sobre
el bullying a sus padres?
·
Siente vergüenza.
·
Tiene miedo de amenazas y consecuencias.
·
No cree que alguien pueda ayudarle o no cree que nadie vaya a ayudarle.
·
Se siente indefenso y sin esperanza.
·
Compró la mentira de que el bullying es “parte de crecer”.
·
Puede creer que los adultos también creen esa mentira, o ve que ellos
también hacen bullying o que minimizan el
bullying.
·
Cree que acusar a un compañero es algo malo, nada “cool”, o nada bien visto.
Platica con tus hijos cada día de lo que pasa diariamente y pon atención a posibles señales de
alarma, como desánimo por la escuela, baja en calificaciones, aislamiento, pérdida
de alegría y espontaneidad, miedos, inseguridad, etc.
También le puedes preguntar:
¿Hay algún bully o algunos bullies en tu clase?
¿Qué tipo de cosas dicen o hacen?
¿Hay algún niño al que estos bullies escogen cada vez?
¿Alguna vez te han hecho bullying a ti?
Mensajes para tu hijo importantes:
·
Te escucho, estoy aquí para ti, te creo, no estás solo en esto.
·
No es tu culpa.
·
Hay cosas que puedes hacer.
·
Es importante reportar el bullying al personal de la escuela, yo puedo ayudarte si me lo permites; encontraremos la mejor manera.
5
cosas que no deben hacerse, sobre todo si no has sondeado a fondo la dimensión del problema:
·
No minimizar o justificar o explicar el comportamiento del bully.
·
No corras a resolverle el problema a tu hijo.
·
No digas a tu hijo que evite al bully.
·
No le digas a tu hijo que pelee de regreso.
·
No confrontes al bully o a sus padres solo.
Y sobre todo, no dejes de pedir asesoría o ayuda de algún profesional especializado. Haz
equipo con la dirección del colegio.
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testigos,
víctima
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