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domingo, 20 de marzo de 2016

¿Qué distingue a la Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras terapias?

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.


Ante la petición de dar una descripción  de la Terapia Cognitivo Conductual en cinco renglones...  se las doy, bueno, más bien en cinco puntos 😉:



 ¿Qué distingue a la Terapia Cognitivo-Conductual por encima de otras modalidades de terapia, además de ser la que más estudios científicos la respaldan?



1) Es de corta duración  en comparación  con otras terapias.



2) Los consultantes pueden ser una persona, una pareja, una familia o un grupo.



3) Es activo-directiva, el paciente tiene un rol protagónico quien va haciendo cambios graduales en su vida. El terapeuta es más directivo, (además de asesorar y acompañar) y complementa la escucha con intervenciones. Con una relación  de colaboración entre ambos. 



4)  Está orientada al presente, y la reflexión al pasado, cuando sucede, solo busca cambios en el presente en pro de una vida más plena y gratificante.



5) Se considera que la terapia fue efectiva en la medida que el paciente logre las metas que se propuso y mejore su calidad de vida.

viernes, 28 de agosto de 2015

¿Cómo hablar del divorcio con tus hijos?

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



¿Cómo hablar del divorcio con tus hijos?

“Cuando me enteré del divorcio de mis padres cambió mi vida”

- joven de 21 años  hablando en  retrospectiva.


Por Sarah Russek de Weiss, Psicóloga y Psicoterapeuta Cognitivo conductual.

            El miedo a ver sufrir a los hijos es natural. Por lo que la simple idea de hablarles de divorcio genera un estrés importante. Algunas personas prefieren simplemente posponer cualquier decisión al respecto, o sencillamente permanecer en  matrimonios insatisfechos. Incluso destructivos. En algunos casos sólo para descubrir una y otra vez nuevos niveles de destrucción y violencia. Paradójico al deseo inicial de proteger de cualquier sufrimiento a los hijos, la simple posposición o no resolución de los conflictos agrava más los problemas causando simplemente más perjuicio y por lo tanto sufrimiento.

            Aún y cuando las parejas sí deciden separarse, a veces se separan sin decir a los hijos nada… ¡simplemente nada! Por ridículo que esto parezca, es frecuente. Obviamente no comunicar a los hijos una decisión como ésta es debido al miedo a dañarles.

            Sin embargo, hacer así, les causa más daño y dolor que si los padres les  hubiesen comunicado la decisión del divorcio o la separación adecuadamente.

            Hay formas más adecuadas y menos adecuadas de comunicar la decisión de un divorcio. Y es importante que los padres que estén considerando separarse lo tomen en cuenta. Una buena comunicación puede hacer la gran diferencia entre el dolor natural pero manejable de un divorcio, versus un sufrimiento que pueda representar un daño subsecuente.

            Si no hay una adecuada información, los hijos se fabrican falsas ilusiones e  ideas erróneas respecto al futuro, la situación, o el amor hacia ellos. En consecuencia tardan más en comprender, en aceptar y en sobreponerse.

            De ahí la importancia de planear, cuándo, dónde, y quién o quiénes informarán a los hijos del divorcio. (En una encuesta realizada por Sand Castles y Gary Newman en E.U. en 1998, el 25% de los hijos de padres en proceso de divorcio se enteran por otras personas diferentes a sus padres, por amigos, por parientes, por profesores, por amigos de sus padres, otros; o por simplemente haber escuchado a sus padres hablar de eso.)

            Planear la manera de informar a los hijos del divorcio requiere idealmente la participación de ambos padres, independientemente de la edad de los hijos; y hay varios puntos a tomar en cuenta, por ello lo mejor es buscar la ayuda de un  profesional capacitado que pueda dar una asesoría  especializada y personalizada a detalle.

            Esta planeación puede ser asesorada o dirigida dentro del marco de una Terapia Cognitivo Conductual de Pareja, o Individual.
RECUERDA: SOMOS LIBRES DE ELEGIR, PERO NO DE LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS ACTOS,
POR ELLO ES IMPORTANTE LA ANTICIPACIÓN, LA  PLANEACIÓN, ASÍ COMO LA PREVENCIÓN.

lunes, 17 de agosto de 2015

Algunas palabras sobre el afán perfeccionista

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



¿Parece que nunca nada sale bien o que no es como te lo imaginabas...?

 -Por Sarah Russek de Weiss, psicoterapeuta Cognitivo Conductual

Pues qué crees... LA VIDA ES EL 10% DE LO QUE TE ESTÁ OCURRIENDO.
EL 90% ES CÓMO REACCIONAS.

Una buena manera de solucionar ese sentimiento de insatisfacción constante, de frustración o de que “nada es suficiente”:

¡ABRAZA LA IMPERFECCIÓN!

Después de todo, lo “perfecto” es enemigo de lo “bueno”.

En serio, este es un sencillo plan.

Aprende a retar tus pensamientos  automáticos perfeccionistas.

Pero primero, aprende a reconocerlos. Por ejemplo,

Cuando empieces a pensar otra vez,  cosas como:

“necesito limpiar a fondo mi casa antes de invitar a mis amigos” (lo que significa que rara vez les invitas o que cuando lo haces no precisamente lo gozas)

 “necesito bajar de peso para poder ir al gimnasio” (lo que significa que la sola idea de estar pasado de peso y de sentirse evidenciado al hacer algo al respecto, te impide moverte y dar solución a tu sobrepeso)

“no puedo relajarme hasta saber que todo está en orden” (rara vez podemos estar seguros de que toooodo está bajo control, si te esperas a tener esa certeza para ser feliz, probablemente nunca lo serás),

-Esos son solo unos pocos ejemplos de los pensamientos automáticos del tipo perfeccionista.

 Desafía esos pensamientos automáticos; si no sabes cómo:

TOMA UNA TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

Y date permiso de ser feliz.

Un tip: revisa tu jerarquía de valores y actúa en concordancia. Pasar  tiempo de calidad con tu pareja e hijos puede ser que sea el más alto de tus valores en jerarquía de principios. Así que puedes generar  pensamientos más acordes con ese valor, pensamientos que además te darán fuerza para enfrentar ese afán perfeccionista y abrazar, en vez de la angustia, el gozo.

Por ejemplo:
“No todo lo que es digno  de hacerse, vale la pena que se haga de forma perfecta”
y otro podría ser:
“La persona perfecta es humana, por lo tanto, es imperfecta”
o sea,
nadie es perfecto”,
o aún mejor,
                      "wabi sabi”  -del Japonés:
“encuentra lo perfecto dentro de lo imperfecto”.

jueves, 13 de agosto de 2015

Dí "No" a la codependencia emocional

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



-Ya no seas codependiente.

Por Sarah Russek, Psicóloga Cognitivo Conductual

 ¿No logras encontrar la persona adecuada?

¿Parece que la cosa no funciona por más que hagas?

¿No te quieren, como tú les quieres?

                Sin darte cuenta puedes estar viviendo las consecuencias de una forma de relacionarte llamada CODEPENDENCIA.

                En principio la palabra codependiente se acuñó para describir a las personas que se descontrolan al asumir la responsabilidad de “salvar” a otra dependiente de una droga.  Pero en los últimos años la definición se ha ampliado e incluye a todas las personas que se convierten en víctimas en el proceso de rescatar a cualquier persona compulsiva, adicta, que les maltrata o que depende excesivamente de ellas (o ellos).

                Es común que la persona no sienta que es “codependiente” y que sólo “tiene problemas con los hombres” o con “las mujeres”. Es común echarles  la culpa a las personas con las que se ha   estado, y que a cada una de las parejas se les vea como un caso aparte. Sin embargo, si miras bien, en realidad es muy probable que detrás de tus elecciones de pareja haya un patrón.

                No es tan fácil, sin ayuda de un proceso terapéutico, darse cuenta de la pauta detrás de tus elecciones de pareja. A veces simplemente la persona cree que sólo está buscando al tipo de pareja capaz de valorar a una mujer (o a un hombre) generosa(o), atenta(o), amante y servicial.

                -Después de todo, siempre habrá por ahí alguien dispuesto a amar a alguien así, que cree que la codependencia es una actitud noble, ¿o no?

                El codependiente no se da cuenta de que, a lo que llama “dar y ayudar”, en realidad es excluirse. Dar a todos salvo a sí mismos es tener una actitud codependiente. 

                Si crees que el problema son los otros, chécate esto: quizá tú hayas alterado aún más el  comportamiento “insensato” de “tus parejas” al ir  “limpiando detrás de ellas”. Pregúntate si no encuentras en tus acciones un patrón, si no tienes demasiado empeño en hacer pareja con personas de alguna manera perturbadas. En terapia podrás ver con más claridad cómo este patrón tiene su origen en la relación primera, la más importante de todas: con tus padres.  Con ayuda de un proceso terapéutico,  se facilita y se acorta  el camino hacia la interdependencia en las relaciones interpersonales, en donde las dos personas tienen igual peso dentro de la ecuación del amor.

                La siguiente lista describe comportamientos y sentimientos, te ayudará a saber si eres codependiente  (ya sea de tu pareja o de alguna otra persona); con el fin de que, si es necesario, busques ayuda. Revisa si te identificas con las siguientes afirmaciones:

1.       Resolverle sus problemas o aliviarle su dolor es lo más importante que hay en mi vida, por más alto que pueda ser el costo emocional para mí.

2.       Que yo me sienta bien depende de la aprobación de él (o ella).

3.       Le protejo de las consecuencias de su comportamiento. Miento por el (ella), le encubro y jamás dejo que alguien hable mal de él (o ella).

4.       Me esfuerzo muchísimo por lograr que él (ella) haga las cosas de acuerdo a como yo las entiendo y/o le aconsejo.

5.       No presto la menor atención a cómo me siento yo  o a mis necesidades, siempre están antes las de esa otra persona especial, (o las de otros).

6.       Soy capaz de hacer cualquier cosa para que esa persona no me rechace.

7.       Soy capaz de hacer cualquier cosa para que esa persona no se enoje conmigo.

8.       Despierta en mi mucha más pasión una relación tormentosa y dramática.

9.       Soy perfeccionista y me recrimino por todo lo que sale mal.

10.   Durante buena parte del tiempo me siento enojada(o) o usada(o) – siento que se aprovechan de mi- y no me siento  reconocida(o).

11.   Finjo que todo va bien aunque no sea así.

12.   El esfuerzo por conseguir que esa persona me valore o me ame domina mi vida.

(Fuente: Susana Forward, 1989).


Si respondes con un sí a alguna de las frases anteriores puedes empezar a indagar si eres una persona codependiente, y si respondiste que sí a más de tres, puedes comprobar hasta qué punto eres verdaderamente codependiente.

Al principio puede asustar saber la verdad, pero pronto toma un sentido libertador saber qué tienes que trabajar en tu persona y es esperanzador vislumbrar la posibilidad de salir de tan tortuoso círculo vicioso. Además, no es necesario caminar en soledad por ese camino, si buscas la ayuda de un terapeuta capacitado. Con ayuda profesional es muy probable que tu proceso sea un renacer bastante armonioso. Busca ayuda. Una muy buena opción, es dar inicio a una Terapia Cognitivo Conductual.




domingo, 29 de agosto de 2010

¿Analfabetas emocionales?

Transformando emociones 
de la adversidad a la fortaleza. 
El gran estilo nace cuando lo bello
obtiene la victoria sobre lo enorme.”
-Nietzsche

Los sentimientos de agotamiento, vacío, vulnerabilidad, incapacidad, fragilidad, miedo, impotencia (y demás palabras estremecedoras que nos harían pensar en el campo de la psiquiatría) no son innatos. Si bien, la capacidad del ser humano para ir más allá de estos sufrimientos sí lo es. ¿Paradójico no?
Por ello, la mente humana sin duda es digna de celebrarse.
Permítanme hacerlo comparándola con el más perfecto violín de la más exquisita manufactura. Ambos son instrumentos. Herramientas al servicio de lo humano. Ambos pueden, mediante manipulación o destreza, llagar a emitir la más excelsa composición, y dar expresión a la experiencia.
Debo decir, que tanto el músico que maneja un violín como el individuo que posee una mente, necesitan entrenarse en su uso, antes de lograr hacer música y no sólo ruidos estridentes.
Literalmente, la mente puede llegar a ser muy ruidosa, en manos del iletrado o inexperto.
¿Quiénes no hemos escuchado esos ruidos? Sonidos íntimos que a veces parecen chirridos. Voces internas que a veces parecen gritos. ¿Y a su vez, quiénes no hemos escuchado la música más hermosa, la más trascendente e inspiradora, en el mismo lugar, en nuestro interior? Son nuestras emociones, sentimientos y pensamientos: son nuestras cogniciones.
Tanto el violín como la mente pueden hacer estridencias o sinfonías. Estridencias si no se le afina bien, si no es medianamente diestra la persona que le gobierna.
Cuando se desea aprender a tocar música, hay academias en donde se puede uno entrenar en este arte. ¿Pero qué me dicen de la mente? ¿Cómo aprendemos a hacer “música” con ella? Algunos acertadamente responderán “de la vida”, ¿acaso no son las experiencias nutridas por el entorno inmediato -especialmente la familia- de las que aprendemos a dar significados a lo que pasa? ¿De las que aprendemos a hacer eso llamado pensar? Si. Pero no lo es todo.
Utilizar con arte el instrumento llamado “mente” requiere un entrenamiento diligente. Educarnos en el uso de nuestras cogniciones involucra una voluntad activa. Una completa alfabetización emocional no siempre se da sola.
Démosle a nuestro interior una hora al día para pensar, meditar, rezar, perdonar. Restaurar nuestro orden emocional. Si no una hora diaria, por lo menos una semanal…
Para empezar, a voluntad, afinar y hacer uso de nuestro singular instrumento, necesitamos tomar distancia de nuestras actividades cotidianas. Y separarnos de ella, (otra de sus curiosas paradojas).
Separarnos para tomar perspectiva, saber precisamente que la mente es en realidad un instrumento. Saber que lo que nos hace Ser nosotros, no es ella. Que no somos nuestros pensamientos, que no somos nuestros sentimientos, que no somos nuestras pasiones, que somos más que todo eso junto.
Al tomar esta conciencia, entonces es fácil ver que el instrumento no se toca solo, que si lo dejamos tocarse con el devenir, no habremos obtenido lo mejor de nuestras vidas, de las experiencias, del tiempo. Incluso, quizá habremos sufrido más de lo necesario.
Tomar conciencia del uso que le das a tu mente, es tomar conciencia de tu conciencia. Esta capacidad es, de hecho, una de mis definiciones favoritas de lo que es Ser Humano. ¿Quiénes más entre todas las criaturas somos capaces de hacer eso? ¿De pensar acerca del pensar? ¿De sentir acerca del sentir?
Entonces hagamos aún mejor lo que es innato en nosotros, hagámoslo como quienes nacieron para ello: pensemos, disertemos, descifremos, reflexionemos, intuyamos, comprendamos, maduremos, vislumbremos...
Que lo que acompañe tus experiencias de vida sea Música. Que lo que todos juntos emitamos sea una Sinfonía.