viernes, 4 de septiembre de 2015

El síndrome del emperador / Padres que queriendo a sus hijos, les dañan cuando les dan de más.

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.


El síndrome del emperador / 

Padres que queriendo a sus hijos, les dañan cuando les dan de más.

Por Sarah Russek de Weiss, Terapeuta Cognitivo Conductual.

Educa al niño de acuerdo a su propio camino, para que crezca y  no se aparte de éste.

- Proverbios 22:6


Llegar a ser considerados una fuente de bien para nuestros hijos, es sin duda un anhelo que todo padre o madre, comparten. Pero es un anhelo que cobra vida de muchas maneras.  Anhelar ser una fuente de bien para otros, es un anhelo del deseo de Dar, sin embargo, saber Dar es sin duda todo un Arte. Un Arte que requiere de una destreza, del manejo de una técnica y de un sentido estético, es decir de un sentido adecuado del equilibrio y las formas…  De hecho, para muchos, es más difícil saber Dar que Recibir… Y cuánto más cuando se trata de los hijos.
En ocasiones los papás y las mamás dan a sus hijos sin un formato  adecuado, causándoles  un daño, aún cuando la intención primera en su corazón sea positiva.  Dar  de maneras inconvenientes puede  resultar  en una situación que es todo lo contrario a una  bendición. Por ejemplo,  al  darlo todo desproporcionadamente,  al sacrificarse desmedidamente  para que no sufran, es muy probable que se les esté impidiendo un adecuado desarrollo y por lo tanto la capacidad de llevar una vida adulta plena.
Por difícil que parezca  a veces los progenitores no advierten que están dando de manera desmedida.  A veces no toman conciencia que al Dar a sus hijos inadecuadamente, más que ser una fuente de bien, se están convirtiendo en una fuente de mal para ellos. Tomemos por ejemplo, el caso de los niños que padecen lo que los  psicólogos e investigadores llaman “El Síndrome del Emperador”.
El Síndrome del Emperador es generado en los hijos, cuando los Padres -en su afán de hacerlos felices a toda costa y de que no sufran jamás-, simplemente dan de más. Los niños piden y ellos dan (aún lo que no piden y aún lo que no pueden dar).  Estos padres para poder satisfacer su propio deseo de Dar, se dicen cosas a sí  mismos como: “Es que está creciendo…” “Es que todos en su clase lo tienen…” “Es que no quiero que sufra.”   . Estos padres mandan el mensaje constante a sus hijos de que  “son los reyes”, “quienes  verdaderamente mandan” o de que “no les toca como hijos encargarse de aquello que genere incomodidad o frustración, que “eso es cosa de los papás”. Dar un poder desmedido (si bien,  incapacitante)  a los hijos, es la raíz principal de este Síndrome.
Los niños emperadores a los -que sus padres, en su anhelo de ser una bendición para ellos, les han dado todo sin límites “para que no sufran”- se convierten en niños cuyo síndrome se caracteriza por su incapacidad para tolerar las dificultades de la vida, ya que les faltó aprender  precisamente, una adecuada  tolerancia a la frustración. 
Sus padres se desvivieron con tal de que ellos “mientras estuvieran creciendo, jamás sufrieran, jamás se frustraran, etc.” A estos niños y adolescentes  les cuesta mucho trabajo por lo tanto, adaptarse ya no sólo al dolor que conlleva a veces vivir, tampoco se pueden adaptar a los diferentes encuadres sociales, académicos, laborales, etc.  Simplemente les cuesta mucho asirse de la vida, sufren y culpan a sus padres, pues no les dan más o suficiente; y nunca será suficiente.
Los hijos de los padres que dan demasiado, han vivido en un entorno casi libre de frustraciones y de oportunidades para probar sus propias fuerzas al salir adelante de sus propios problemas. Por ello, padecen de una vulnerabilidad, a veces crónica, ante las dificultades. No poseen la adecuada estructura mental  o cognoscitiva para resolver las contrariedades que se van presentando en su vida. Sus padres siempre les resolvieron los problemas, por lo que, en ese afán de protegerles, no les permitieron afrontar las consecuencias de sus actos. Es decir, no les permitieron aprender a valerse por sí mismos.
A veces esta sobreprotección de los padres hacia sus hijos, fue gestada ante la duda de si estaban criando bien a sus hijos o no. Es decir, que ante el temor de llegar a ser padres demasiado fríos, distantes o duros, les protegieron con mimos excesivos o evitándoles todo malestar, dolor o sufrimiento. A veces son padres que dieron de más al dar lo que ellos no tuvieron.
Como toda la responsabilidad fue asumida siempre por los padres, estos niños generan dependencia, falta de iniciativa, egoísmo, intolerancia, desadaptación y tiranía. Son hijos de padres que incluso llegaron literalmente a sacrificarse por ellos: con tal de darles el coche, el celular que ellos mismos no tienen, el viaje… En este esquema los padres están al servicio de los hijos, de ahí que “los pequeños” se vuelvan unos verdaderos tiranos, tal cual como emperadores, y los padres, sus esclavos. Es importante decir que este fenómeno no tiene que ver con clase social, nivel educativo o capacidad económica de los padres. La raíz del problema, como mencionamos arriba,  está en el esquema de creencias que los padres tienen en su mente acerca de qué es ser “buenos padres”, son las ideas de “que los hijos no sufran”, “que los padres nos tenemos que hacer cargo”, etc. Las que generan  un desbalance al momento de Dar.
Cuando un niño ha recibido desmedidamente,  ha recibido  poder y control desmedidos. De ahí que, cuando un hijo ha vivido bajo la falsa idea de que es “rey” y de que “sus papás están a su servicio”, de que “el mundo está para obedecerle”. Un daño grave  ha vulnerado la psique de ese niño o adolescente y su capacidad para lidiar con la realidad.
Para ser unos padres que sean una fuente de bien para sus  hijos, es importante recordar que la meta debe ser  que los niños vayan generando su propio repertorio de afrontamiento, que puedan asumir de acuerdo a su edad sus responsabilidades y las consecuencias de sus actos. Que   acrecienten su capacidad para la supervivencia, para lidiar con las incomodidades o dolores de la vida.
Para  crecer sanos necesitan aprender a tolerar frustraciones. No ganamos nada buenos si se les protege de los malestares o  dificultades razonables que corresponden a la edad o la maduración del niño.
Los hijos en realidad, para recibir un amor sano de nuestra parte: necesitan que les permitamos  aprender a experimentar sufrimiento, aunque cobijados por nosotros como padres. Y un poco del malestar que les va trayendo la vida, lo suficiente para que aprendan de estas  experiencias a resolverse quiénes son, y a vivir su propio camino de crecimiento y respuesta; y sobre todo a ser capaces de padecer esos malestares o incomodidades al Dar ellos mismos a otros.
Para ser una fuente de bien para los hijos, como padres debemos ser una autoridad basada en el diálogo, con amor, sensibilidad, comprensión.  Explicarles lo necesario, dejarles vivir, elegir y afrontar consecuencias.  Enseñarles análisis y reflexión en la toma de sus  decisiones, modelarles con el ejemplo una actitud de ret .
Pero para ello, es necesario que la última palabra, sea siempre la de los padres. No la de los hijos. La democracia se deja para lo opcional y accesorio, no para lo esencial. En lo substancial, en lo básico, en las cuestiones de criterio, los padres son los que deben tomar  las decisiones  teniendo en mente el bien último de sus hijos, aunque para llegar a éste haya que pasarse por unas buenas dosis de frustración. 
Cuando nos mueva el deseo de “dárselos todo” démoslo, pero a largo plazo, no a corto plazo...  Cumplamos así con el anhelo de Dar y ser una Bendición para nuestros hijos,  una  fuente de Bien para ellos.


viernes, 28 de agosto de 2015

IM A NEW SOUL I CAME TO THIS STRANGE WORLD...

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.

Un corto video que inspira de forma cómica a reflexionar...
-lo profundo de la vida es más simple de lo que uno cree.
                                                      (desenrédate con TCC)


IM A NEW SOUL I CAME TO THIS STRANGE WORLD

he aquí la letra:

IM A NEW SOUL I CAME TO THIS STRANGE WORLD
HOPING I COULD LEARN A BIT ABOUT HOW TO GIVE AND TAKE.
BUT SINCE I CAME HERE FELT THE JOY AND THE FEAR
FINDING MYSELF MAKING EVERY POSSIBLE MISTAKE

LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA...

IM A YOUNG SOUL IN THIS VERY STRANGE WORLD
HOPING I COULD LEARN A BIT ABOUT WHAT IS TRUE AND FAKE.
BUT WHY DONT PLEASE TRYING TO COMMUNICATE F
INDING JUST THAT LOVE IS NOT ALWAYS EASY TO MAKE.

LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA...

THIS IS A HAPPY END CAUSE YOU DONT UNDERSTAND
EVERYTHING YOU HAVE DONE WHYS EVERYTHING SO WRONG
THIS IS A HAPPY END COME AND GIVE ME YOUR HAND
ILL TAKE YOUR FAR AWAY.

IM A NEW SOUL I CAME TO THIS STRANGE WORLD
HOPING I COULD LEARN A BIT ABOUT HOW TO GIVE AND TAKE
BUT SINCE I CAME HERE FELT THE JOY AND THE FEAR
FINDING MYSELF MAKING EVERY POSSIBLE MISTAKE

LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA...

LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA-LA....


¿Cómo hablar del divorcio con tus hijos?

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



¿Cómo hablar del divorcio con tus hijos?

“Cuando me enteré del divorcio de mis padres cambió mi vida”

- joven de 21 años  hablando en  retrospectiva.


Por Sarah Russek de Weiss, Psicóloga y Psicoterapeuta Cognitivo conductual.

            El miedo a ver sufrir a los hijos es natural. Por lo que la simple idea de hablarles de divorcio genera un estrés importante. Algunas personas prefieren simplemente posponer cualquier decisión al respecto, o sencillamente permanecer en  matrimonios insatisfechos. Incluso destructivos. En algunos casos sólo para descubrir una y otra vez nuevos niveles de destrucción y violencia. Paradójico al deseo inicial de proteger de cualquier sufrimiento a los hijos, la simple posposición o no resolución de los conflictos agrava más los problemas causando simplemente más perjuicio y por lo tanto sufrimiento.

            Aún y cuando las parejas sí deciden separarse, a veces se separan sin decir a los hijos nada… ¡simplemente nada! Por ridículo que esto parezca, es frecuente. Obviamente no comunicar a los hijos una decisión como ésta es debido al miedo a dañarles.

            Sin embargo, hacer así, les causa más daño y dolor que si los padres les  hubiesen comunicado la decisión del divorcio o la separación adecuadamente.

            Hay formas más adecuadas y menos adecuadas de comunicar la decisión de un divorcio. Y es importante que los padres que estén considerando separarse lo tomen en cuenta. Una buena comunicación puede hacer la gran diferencia entre el dolor natural pero manejable de un divorcio, versus un sufrimiento que pueda representar un daño subsecuente.

            Si no hay una adecuada información, los hijos se fabrican falsas ilusiones e  ideas erróneas respecto al futuro, la situación, o el amor hacia ellos. En consecuencia tardan más en comprender, en aceptar y en sobreponerse.

            De ahí la importancia de planear, cuándo, dónde, y quién o quiénes informarán a los hijos del divorcio. (En una encuesta realizada por Sand Castles y Gary Newman en E.U. en 1998, el 25% de los hijos de padres en proceso de divorcio se enteran por otras personas diferentes a sus padres, por amigos, por parientes, por profesores, por amigos de sus padres, otros; o por simplemente haber escuchado a sus padres hablar de eso.)

            Planear la manera de informar a los hijos del divorcio requiere idealmente la participación de ambos padres, independientemente de la edad de los hijos; y hay varios puntos a tomar en cuenta, por ello lo mejor es buscar la ayuda de un  profesional capacitado que pueda dar una asesoría  especializada y personalizada a detalle.

            Esta planeación puede ser asesorada o dirigida dentro del marco de una Terapia Cognitivo Conductual de Pareja, o Individual.
RECUERDA: SOMOS LIBRES DE ELEGIR, PERO NO DE LAS CONSECUENCIAS DE NUESTROS ACTOS,
POR ELLO ES IMPORTANTE LA ANTICIPACIÓN, LA  PLANEACIÓN, ASÍ COMO LA PREVENCIÓN.

lunes, 17 de agosto de 2015

Algunas palabras sobre el afán perfeccionista

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



¿Parece que nunca nada sale bien o que no es como te lo imaginabas...?

 -Por Sarah Russek de Weiss, psicoterapeuta Cognitivo Conductual

Pues qué crees... LA VIDA ES EL 10% DE LO QUE TE ESTÁ OCURRIENDO.
EL 90% ES CÓMO REACCIONAS.

Una buena manera de solucionar ese sentimiento de insatisfacción constante, de frustración o de que “nada es suficiente”:

¡ABRAZA LA IMPERFECCIÓN!

Después de todo, lo “perfecto” es enemigo de lo “bueno”.

En serio, este es un sencillo plan.

Aprende a retar tus pensamientos  automáticos perfeccionistas.

Pero primero, aprende a reconocerlos. Por ejemplo,

Cuando empieces a pensar otra vez,  cosas como:

“necesito limpiar a fondo mi casa antes de invitar a mis amigos” (lo que significa que rara vez les invitas o que cuando lo haces no precisamente lo gozas)

 “necesito bajar de peso para poder ir al gimnasio” (lo que significa que la sola idea de estar pasado de peso y de sentirse evidenciado al hacer algo al respecto, te impide moverte y dar solución a tu sobrepeso)

“no puedo relajarme hasta saber que todo está en orden” (rara vez podemos estar seguros de que toooodo está bajo control, si te esperas a tener esa certeza para ser feliz, probablemente nunca lo serás),

-Esos son solo unos pocos ejemplos de los pensamientos automáticos del tipo perfeccionista.

 Desafía esos pensamientos automáticos; si no sabes cómo:

TOMA UNA TERAPIA COGNITIVO CONDUCTUAL

Y date permiso de ser feliz.

Un tip: revisa tu jerarquía de valores y actúa en concordancia. Pasar  tiempo de calidad con tu pareja e hijos puede ser que sea el más alto de tus valores en jerarquía de principios. Así que puedes generar  pensamientos más acordes con ese valor, pensamientos que además te darán fuerza para enfrentar ese afán perfeccionista y abrazar, en vez de la angustia, el gozo.

Por ejemplo:
“No todo lo que es digno  de hacerse, vale la pena que se haga de forma perfecta”
y otro podría ser:
“La persona perfecta es humana, por lo tanto, es imperfecta”
o sea,
nadie es perfecto”,
o aún mejor,
                      "wabi sabi”  -del Japonés:
“encuentra lo perfecto dentro de lo imperfecto”.

domingo, 16 de agosto de 2015

Protégete del abuso verbal por parte de un familiar:

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



Cómo crear un escudo protector contra el agresor verbal

Por Sarah Russek de Weiss, Psicoterapeuta Cognitivo-conductual

Más que el brillo de la victoria, nos conmueve la entereza ante la adversidad.

-Octavio Paz

¿Pero qué hacer cuando la adversidad parece haberse encarnado en nada menos y nada más que un ser querido? Un ser del que no es fácil alejarse o poner distancia de por medio; un familiar, por ejemplo, que responde al nombre de mamá o papá. O uno de esos seres queridos para  los que no fue creada la palabra divorcio. Si bien debiera existir quizá…  ¿Qué hacer cuando la voz de un ser amado se convierten en flechas hirientes, apenas salen éstas de su boca? Ya sea que las perfile el tono hiriente de su voz o las defina el contenido simbólico de las mismas?

“Las piedras y los palos rompen huesos las palabras no”-dice un conocido refrán. Sin embargo, la voz de los padres, siempre será la voz de papá o de mamá… como si el origen de nuestra esencia nos sorprendiera con forma humana y nos hablara acerca de quiénes somos -supe de una mujer de 70 años angustiarse hasta las lágrimas por un comentario hiriente proferido por su madre de 90- Quizá las palabras no rompan huesos, pero las palabras de ciertas personas pueden llegar a calarlos, aún y más allá, de los años de infancia.

Si la adversidad nos encuentra con la actitud adecuada, podemos enfrentarla con compromiso.  Aún si toma como mercenario en nuestra contra a un ser profundamente querido, habrá que enfrentarle como enemigo,  imagina si quieres, que le ha tomado ésta  como rehén a tu ser querido, o  escudo humano, para salir en tu contra. Al fin, enemigo.

Para protegerte, crea un escudo protector, a veces es necesario a la adversidad  encararla, más que para salir victorioso, para no morir en el encuentro o salir gravemente herido. Pero si no es el caso, crea un escudo protector.

En la adversidad,  conviene muchas veces dar un giro atrevido, he aquí algunas ideas de cómo hacerlo cuando viene a tu encuentro en la forma de palabras agresivas o hirientes por parte de un ser querido:

·         Desvía el tema. Tenemos derecho de no hablar de lo que no queremos.

·         Contesta con monosílabas. Por ejemplo, “Aja”, “no me digas…, como si fueran en otro idioma. Ejemplo; “¿eres un idiota?” –“¿A qué te refieres con idiota?”

·         El agresor  espera que le contestes algo acorde a lo que te dice, si lo confundes con dichos fuera de lugar lo harás pensar y lo desviarás del tema.

·         Has como si fueras una máquina fuera de servicio: cuando te agredan enfrenta las palabras como si no las entendieras, por ejemplo, ante “¿eres un idiota?” –“A qué te refieres con idiota?”

·         Recuerda que el que pregunta manda:  tú se el que hace las preguntas. Eso hace pensar al agresor y tú tienes tiempo de pensar sobre el ataque.

·         Paraliza a tu adversario con un abrazo.  El agresor espera activar tu enojo, si le “agradeces” el comentario (como si fuera constructivo) y lo abrazas o tocas el hombro, etc. ¡Lo dejarás asombrado!

·         Usa un cumplido (un sarcasmo discreto, no agresivo). Por ejemplo, “Jamás llegarás a tener éxito”  –“Admiro tu sabiduría, gracias por esta ayuda existencial.”

·         No lo tomes como algo personal:  la gente puede decidir querer verte enojado, pero tú decides cómo tomas sus comentarios. Una persona puede querer venderte una chancla apestosa y vieja, pero tú decides si la compras o no.

·         Recuerda que la gente habla proyectando parte de lo que son. Quien con arrogancia devalúa y se mueve con desdén en realidad proyecta sobre los demás lo que esconde de si mismo: su sentimiento de inferioridad. La gente se resistirá por lo tanto a ser cariñosa con él o ella; y aunque en el fondo no quiera ser rechazado(a), provoca aquello que más teme, y se irá quedando solo(a).

Es necesario protegernos del agresor verbal, pues el daño que hace el abuso verbal, aunque no se vea, es interno… con el tiempo, miles de frases, cientos de miles de tonos agrios de voz, y miles de miles de expresiones de desapruebo, -cuando son lanzadas por nuestros seres más queridos, de quien esperaríamos sólo amorosa ternura y contenedora comprensión-, generan sin duda una especie de osteoporosis del alma. Las palabras  no rompen huesos, pero pueden dejar vulnerable  el centro mismo de la estructura del individuo: su sentido de valía, su seguridad, la esencia de su sentido del Ser.

De ahí que sea tan importante crear un escudo protector, pero si éste no es suficiente frente a lo que parece ser la artillería pesada, descansa… simplemente aléjate. Muchas  veces la mejor victoria, la da la batalla no realizada.

Si necesitas apoyo para fortalecer tus escudos protectores, o para sanar los huesos del alma, o quizá para lograr ganar una nuevamente seguridad en ti mismo(a), con las menos batallas posibles, llama y haz una cita, con gusto te atenderemos.

Y recuerda, la adversidad es un espejo en el que deben mirarse aquellos que deseen verdaderamente conocerse. Pero cuando toma forma de agresión verbal, es sabio mirar  a la agresión verbal cual enemigo; que no te engañe el lobo disfrazado de oveja. Si lastima no es amor. Si no hay respeto, no es amor.

jueves, 13 de agosto de 2015

Dí "No" a la codependencia emocional

Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.



-Ya no seas codependiente.

Por Sarah Russek, Psicóloga Cognitivo Conductual

 ¿No logras encontrar la persona adecuada?

¿Parece que la cosa no funciona por más que hagas?

¿No te quieren, como tú les quieres?

                Sin darte cuenta puedes estar viviendo las consecuencias de una forma de relacionarte llamada CODEPENDENCIA.

                En principio la palabra codependiente se acuñó para describir a las personas que se descontrolan al asumir la responsabilidad de “salvar” a otra dependiente de una droga.  Pero en los últimos años la definición se ha ampliado e incluye a todas las personas que se convierten en víctimas en el proceso de rescatar a cualquier persona compulsiva, adicta, que les maltrata o que depende excesivamente de ellas (o ellos).

                Es común que la persona no sienta que es “codependiente” y que sólo “tiene problemas con los hombres” o con “las mujeres”. Es común echarles  la culpa a las personas con las que se ha   estado, y que a cada una de las parejas se les vea como un caso aparte. Sin embargo, si miras bien, en realidad es muy probable que detrás de tus elecciones de pareja haya un patrón.

                No es tan fácil, sin ayuda de un proceso terapéutico, darse cuenta de la pauta detrás de tus elecciones de pareja. A veces simplemente la persona cree que sólo está buscando al tipo de pareja capaz de valorar a una mujer (o a un hombre) generosa(o), atenta(o), amante y servicial.

                -Después de todo, siempre habrá por ahí alguien dispuesto a amar a alguien así, que cree que la codependencia es una actitud noble, ¿o no?

                El codependiente no se da cuenta de que, a lo que llama “dar y ayudar”, en realidad es excluirse. Dar a todos salvo a sí mismos es tener una actitud codependiente. 

                Si crees que el problema son los otros, chécate esto: quizá tú hayas alterado aún más el  comportamiento “insensato” de “tus parejas” al ir  “limpiando detrás de ellas”. Pregúntate si no encuentras en tus acciones un patrón, si no tienes demasiado empeño en hacer pareja con personas de alguna manera perturbadas. En terapia podrás ver con más claridad cómo este patrón tiene su origen en la relación primera, la más importante de todas: con tus padres.  Con ayuda de un proceso terapéutico,  se facilita y se acorta  el camino hacia la interdependencia en las relaciones interpersonales, en donde las dos personas tienen igual peso dentro de la ecuación del amor.

                La siguiente lista describe comportamientos y sentimientos, te ayudará a saber si eres codependiente  (ya sea de tu pareja o de alguna otra persona); con el fin de que, si es necesario, busques ayuda. Revisa si te identificas con las siguientes afirmaciones:

1.       Resolverle sus problemas o aliviarle su dolor es lo más importante que hay en mi vida, por más alto que pueda ser el costo emocional para mí.

2.       Que yo me sienta bien depende de la aprobación de él (o ella).

3.       Le protejo de las consecuencias de su comportamiento. Miento por el (ella), le encubro y jamás dejo que alguien hable mal de él (o ella).

4.       Me esfuerzo muchísimo por lograr que él (ella) haga las cosas de acuerdo a como yo las entiendo y/o le aconsejo.

5.       No presto la menor atención a cómo me siento yo  o a mis necesidades, siempre están antes las de esa otra persona especial, (o las de otros).

6.       Soy capaz de hacer cualquier cosa para que esa persona no me rechace.

7.       Soy capaz de hacer cualquier cosa para que esa persona no se enoje conmigo.

8.       Despierta en mi mucha más pasión una relación tormentosa y dramática.

9.       Soy perfeccionista y me recrimino por todo lo que sale mal.

10.   Durante buena parte del tiempo me siento enojada(o) o usada(o) – siento que se aprovechan de mi- y no me siento  reconocida(o).

11.   Finjo que todo va bien aunque no sea así.

12.   El esfuerzo por conseguir que esa persona me valore o me ame domina mi vida.

(Fuente: Susana Forward, 1989).


Si respondes con un sí a alguna de las frases anteriores puedes empezar a indagar si eres una persona codependiente, y si respondiste que sí a más de tres, puedes comprobar hasta qué punto eres verdaderamente codependiente.

Al principio puede asustar saber la verdad, pero pronto toma un sentido libertador saber qué tienes que trabajar en tu persona y es esperanzador vislumbrar la posibilidad de salir de tan tortuoso círculo vicioso. Además, no es necesario caminar en soledad por ese camino, si buscas la ayuda de un terapeuta capacitado. Con ayuda profesional es muy probable que tu proceso sea un renacer bastante armonioso. Busca ayuda. Una muy buena opción, es dar inicio a una Terapia Cognitivo Conductual.




domingo, 10 de marzo de 2013

¿Te atreves a soñar?


Transformando emociones de la adversidad a la fortaleza.




¿Te atreves a soñar?


Sueña...




-Por S. Russek

domingo, 29 de agosto de 2010

¿Analfabetas emocionales?

Transformando emociones 
de la adversidad a la fortaleza. 
El gran estilo nace cuando lo bello
obtiene la victoria sobre lo enorme.”
-Nietzsche

Los sentimientos de agotamiento, vacío, vulnerabilidad, incapacidad, fragilidad, miedo, impotencia (y demás palabras estremecedoras que nos harían pensar en el campo de la psiquiatría) no son innatos. Si bien, la capacidad del ser humano para ir más allá de estos sufrimientos sí lo es. ¿Paradójico no?
Por ello, la mente humana sin duda es digna de celebrarse.
Permítanme hacerlo comparándola con el más perfecto violín de la más exquisita manufactura. Ambos son instrumentos. Herramientas al servicio de lo humano. Ambos pueden, mediante manipulación o destreza, llagar a emitir la más excelsa composición, y dar expresión a la experiencia.
Debo decir, que tanto el músico que maneja un violín como el individuo que posee una mente, necesitan entrenarse en su uso, antes de lograr hacer música y no sólo ruidos estridentes.
Literalmente, la mente puede llegar a ser muy ruidosa, en manos del iletrado o inexperto.
¿Quiénes no hemos escuchado esos ruidos? Sonidos íntimos que a veces parecen chirridos. Voces internas que a veces parecen gritos. ¿Y a su vez, quiénes no hemos escuchado la música más hermosa, la más trascendente e inspiradora, en el mismo lugar, en nuestro interior? Son nuestras emociones, sentimientos y pensamientos: son nuestras cogniciones.
Tanto el violín como la mente pueden hacer estridencias o sinfonías. Estridencias si no se le afina bien, si no es medianamente diestra la persona que le gobierna.
Cuando se desea aprender a tocar música, hay academias en donde se puede uno entrenar en este arte. ¿Pero qué me dicen de la mente? ¿Cómo aprendemos a hacer “música” con ella? Algunos acertadamente responderán “de la vida”, ¿acaso no son las experiencias nutridas por el entorno inmediato -especialmente la familia- de las que aprendemos a dar significados a lo que pasa? ¿De las que aprendemos a hacer eso llamado pensar? Si. Pero no lo es todo.
Utilizar con arte el instrumento llamado “mente” requiere un entrenamiento diligente. Educarnos en el uso de nuestras cogniciones involucra una voluntad activa. Una completa alfabetización emocional no siempre se da sola.
Démosle a nuestro interior una hora al día para pensar, meditar, rezar, perdonar. Restaurar nuestro orden emocional. Si no una hora diaria, por lo menos una semanal…
Para empezar, a voluntad, afinar y hacer uso de nuestro singular instrumento, necesitamos tomar distancia de nuestras actividades cotidianas. Y separarnos de ella, (otra de sus curiosas paradojas).
Separarnos para tomar perspectiva, saber precisamente que la mente es en realidad un instrumento. Saber que lo que nos hace Ser nosotros, no es ella. Que no somos nuestros pensamientos, que no somos nuestros sentimientos, que no somos nuestras pasiones, que somos más que todo eso junto.
Al tomar esta conciencia, entonces es fácil ver que el instrumento no se toca solo, que si lo dejamos tocarse con el devenir, no habremos obtenido lo mejor de nuestras vidas, de las experiencias, del tiempo. Incluso, quizá habremos sufrido más de lo necesario.
Tomar conciencia del uso que le das a tu mente, es tomar conciencia de tu conciencia. Esta capacidad es, de hecho, una de mis definiciones favoritas de lo que es Ser Humano. ¿Quiénes más entre todas las criaturas somos capaces de hacer eso? ¿De pensar acerca del pensar? ¿De sentir acerca del sentir?
Entonces hagamos aún mejor lo que es innato en nosotros, hagámoslo como quienes nacieron para ello: pensemos, disertemos, descifremos, reflexionemos, intuyamos, comprendamos, maduremos, vislumbremos...
Que lo que acompañe tus experiencias de vida sea Música. Que lo que todos juntos emitamos sea una Sinfonía.

lunes, 19 de julio de 2010

Al encuentro de tu Maestro Interior

Como especialista en el tratamiento de los Trastornos por Ansiedad, con frecuencia les digo a mis pacientes que ese Monstruo de la Ansiedad que les acosa en realidad es un poderoso tutor. Que detras de esa emoción en realidad se oculta un amoroso, aunque disciplinado, sabio Maestro Interior.
A tu Maestro Interior, no siempre es posible reconocerlo desde un inicio como tal. Él, para llamar tu atención, adquiere la forma de una especie de Monstruo de las Mil Cabezas. Se da a notar, a la manera en que los monstruos lo hacen: destruyendo, atacando por sorpresa, espantando, controlando, doblegando, ocasionando fracasos y pérdidas, entre las que está la capacidad de gozo.
Literalmente el Monstruo perturba la vida de la persona. ¿De qué otra manera habría llamado la atención del individuo? ¿De qué otra manera le movería a buscar cambiar algo…de no ser por semejante acto de intrusión en su vida?
Claro que al primer chispazo la persona piensa que debe tener lugar algún cambio externo quizá, en el ambiente o en los otros…
Entonces el “Monstruo” arremete: ataca más y más fuerte. Ya que en función del nivel de inconformidad, molestia o daño que le represente a la persona, ésta se dará cuenta de que “quizá haya algo que cambiar en su interior y no fuera de sí”.
A veces amigos, visualizar en nuestras mentes qué necesitamos cambiar, tarda en llegar a la conciencia. Subconscientemente usamos toda clase de mecanismos ingeniosos para, simplemente, “no darnos cuenta”: negamos, evadimos, racionalizamos, creamos teorías, justificamos. Tememos al cambio, bajo la idea de que hasta ahora, “las cosas nos había funcionado así”. Simple y deliberadamente, decidimos ignorar el hecho de que “algo estamos pensando o haciendo mal”.
Si tenemos suerte, el Monstro hará bien su trabajo, traerá miseria a nuestra vida conciente. Si no, simplemente no cambiaríamos nunca, y seguiríamos negando la verdadera miseria silenciosa, aunque cómoda, de la que viciosamente llenamos nuestra existencia, confundiéndola con el confort -tan sobrevaluado hoy en día.
Decidir sacar al Monstruo de nuestras vidas para dejar entrar al Maestro Interior, es un acto de decisión consciente y requiere reto, compromiso, esfuerzo. Requiere la humildad suficiente, para convertirnos en “sus aprendices”. Requiere cambiar para aprender y aprender para cambiar. Y así llegar a conocer las enseñanzas de tu Maestro
De quien aprenderás cómo acceder a la verdadera satisfacción que da el crecimiento interno. De lo contrario, contraatacará una y otra vez: por amor, por disciplinado, por sabio…

martes, 6 de julio de 2010

Analogía del Espíritu



Analogía del Espíritu

Por Sarah Russek

La intención, es posible leerla en el libro de texto que ha hecho, de mi vida, Su Vida.
En Su escrito, se develan tras los hechos, las palabras que conforman Su propósito. 
A lo largo de la narrativa, que hace de mí... Con suerte un arquetipo de Sí.
Un reflejo fugaz, ese lugar en el Espejo, en donde es posible ver en tan sólo un fragmento, la imagen entera, toda la Verdad.
 Allí en cada aspecto en el que se posa la mirada, mi mirada, Su mirada.
Le he dado la vuelta, para no perderle de vista. 
He aquí el drama de mi vida: sólo logro un aspecto de mí, y necesariamente se oculta el Otro.
Fortuitamente puede perderse la esencia de quien mira y la Mirada en el Espejo.
Se confunden las partes con el Todo, embrollándose las verdaderas similitudes con las auténticas diferencias.
Un ave nunca será sus alas, ni las alas serán el ave, pero sin ellas, le es imposible volar y sin duda deja de ser, por lo tanto, ave. 
Al confundir las partes con el Todo, no hay imagen, no hay ave, no hay reflejo.
El designio de este escrito en el que narra mi vida, es comprender la Integridad que me conforma y a la que concierno.
Conocer la relación entre los segmentos y el Uno indiviso. 
Entre las alas y el cuerpo, entre el fragmento y el resto de la imagen en el espejo, entre Quien se mira y, con suerte, Su Analogía.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Alquimia espiritual


-recoge la trascendencia decantada a lo largo del camino. Las pepitas de oro se formaran alrededor del sendero…


-Por Sarah Russek de Weiss

Los alquimistas debían transmutar su propia alma antes de transmutar los metales. He aquí el secreto.

Requiere de un importante elemento: trascendencia…

¿Cómo obtener tan preciado ingrediente, efímero como lo es el tiempo para tantos, y tan sólido como lo es la vida para otros…?

Para obtener el componente en cuestión, habrá de ser necesaria una decantación, bajo el apremio de todos y cada uno de los cuatro elementos, pasando por fuego, aire, agua, y tierra. Experiencias, se trata de experiencias…

Experiencias… producto de la suma de todo tipo de minutos: de intimidad y cercanía, de distancia y lejanía. De minutos reales, de esos llamados crudos, y de aquellos llamados sublimes, pero sobre todo, de muchos, muchos instantes reglamentarios: humanos, leves, efímeros, casi imperceptibles… triviales.

El alquimista decide decantarles en el precipitado de la conciencia, hacerles mutar en significativos, el alquimista elige darles peso de tan ligeros, hacerlos irrepetibles: trascendentales.

Es entonces, que obtiene la trascendencia, elemento indispensable y necesario en la obtención de oro.

Para el alquimista que ha de convertir el plomo en oro, la perseverancia es la clave, ¿de qué otra manera se puede dar peso a la "levedad del ser"? ¿Y transformar así el ser más allá de la entropía, para decantarse en amor maduro, incondicional, constante…?

Para obtener del plomo unas pepitas de oro, también se necesita saber que el éxito está en el proceso, no se obtiene sin desapego. La humildad y el agradecimiento son los catalizadores.

Quienes decantan trascendencia del absurdo, del dolor, del sin sentido, son alquimistas, crean oro.

Si decides ser alquimista. No vayas a creer que es trabajo de laboratorio. Si ha de parecerse a una profesión, es a la de trotamundos. Recuerda llevar la búsqueda de la verdad como báculo, -disposición al cambio. Y una canasta para tanto oro...

Los lingotes se formarán a partir de las experiencias, se sumarán solos. Pero no te confundas, si obtienes peso, no se trata de auténtico oro pues sus lingotes son ligeros, son etéreos; su peso y solidez no son de este mundo, de este espacio, de este tiempo, lo trascienden…
¿Lo recordarás? No se quedan. Son por definición, un tesoro para viajeros…
Así es, los alquimistas somos viajeros... y viajamos ligeros, cargados de oro.

Viajeros del alma

Viajeros del alma


Los que aman
se vuelven caminantes,
son aventurados, son viajeros.
Se van de viaje cada día, por la misma calle,
de la misma mano… pero con diferente mirada.
La humildad y el agradecimiento son su báculo.


                                                                  
por S. Russek